La misma M...


Es realmente escándaloso lo que está ocurriendo en Venezuela. También es difícil de entender para quienes no están familiarizados con la complejidad de nuestra situación.

Los venezolanos hemos visto con estupor la reacción del Presidente Chávez luego del referendum del 2 de diciembre. Ese día, visiblemente afectado, contenido de una manera casi artificial, salió a aceptar la derrota (y con ello la victoria de la opción contraria). Pero en una pirueta ya conocida, ha cambiado su discurso y radicalizado su posición. Tal y como pasó luego del magnífico "por qué no te callas" del Rey Juan Carlos: la primera reacción fue el pasmo y la segunda reacción fue el literal desbocamiento.

El Presidente, y sus fanáticos, no han encajado el golpe. No han mordido el polvo de la derrota. No computan en su cerebro el "parao" civilizado que se les dió el domingo. Como comenté en el último post, ese NO que recibió el gobierno es como cuando nuestras madres y padres nos ponían límites a temprana edad. En este caso, luego del NO, el niño presidente quedó estupefacto y después se puso a maquinar cómo comerse la golosina desobedeciendo la orden, el límite impuesto.

El Presidente no entendió, no le llegó el famoso mensaje del pueblo del cual hablan los analistas de nuestra política.

Chávez y su grupo están encerrados en su mundo onírico - fantasioso y hasta delirante. Chávez no perdió, que va. Chávez ganó, se creció. La oposición no ganó, fue la ineficiencia del gobierno (no de Chávez) la que perdió. Victoria de mierda versus derrota de dignidad. Ese NO no era contra la reforma propuesta, sino contra la reforma que deformó la canalla mediática, entonces lo que hay que hacer es buscar la forma de meter la reforma de otra manera (y de paso barremos a los medios golpistas).

La culpa es de la "ofensiva mediática" de Globovisión, o que el pueblo no está lo suficientemente maduro para una propuesta constitucional tan avanzada, o como le escuché al propio Presidente: el pueblo "se autoflageló" al no darse una propuesta tan magnifica. Es decir, la culpa es de cualquiera, menos de los proponentes porque ellos están por encima de cualquier mortal.

La patología mental del Presidente nos hace estar muy atentos a lo que dice, por lo que no nos sorprende (aunque no deja de escandalizar) el lenguaje utilizado hoy. Lo de la sangre y la mierda es parte del lenguaje de muerte y degeneración que sistemáticamente se va apoderando de Chávez. Sangre y mierda, elementos del organismo que simbolizan lo más íntimo del ser humano, que cuando sale o se derrama... (perdón, prefiero no seguir, la interpretación es escatológica también).

Esto no va bien. Ni remotamente bien. Aparte de la evidente locura presidencial, la contraparte también me preocupa mucho: los líderes de la oposición sintonizaron con los venezolanos el día domingo y durante las primeras horas del lunes; de ahí en adelante, los empalagosos llamados a la concordia, a la reconciliación, al acuerdo, a la reunión, han subido de tono (es decir, cada vez son más empalagosos). Y hasta ahora no hay una respuesta contundente frente a la locura que se nos avecina.

Encadenado con todo esto, hay una situación muy grave. Anoche escuché al Presidente decir que el día domingo tenía listos los comandos militares, tropas, guarniciones, todo listo para movilizarlos si la oposición se ponía cómica... peeeeeero, no solo los militares estaban listos, el propio Presidente dijo que los grupos civiles de choque también estaban listos (en Petare, 23 de enero, Caricuao, etc.). Cualquiera pudiera decir que esas son bravuconadas de perdedor, como cuando empezó a insultar al Rey pero ya cuando había muchos kilómetros de distancia de por medio. No. Hoy se debeló en RCTV Internacional que el Alcalde del Municipio Libertador Freddy Bernal, junto al Presidente, tenían preparados a los grupos parapoliciales armados listos para cercar Caracas.


www.Tu.tvSeguramente esa podría ser una prueba en un juicio internacional. Pero en fin. Con sujetos de esta calaña es que tenemos que interactuar.

Por desgracia, el gobierno no va a dar su brazo a torcer; la derrota tiene cara de deslave para el Presidente y por ello acelera a fondo sin importarle nada. Realmente no le importa nada, salvo su maltrecho y sobredimensionado ego. El pueblo es una vulgar y asquerosa excusa. Tan así, que no le importa que más de la mitad del país haya rechazado su propuesta plebiscitaria. La reforma VA, por cualquier camino, pero VA. Llevándose por delante lo que tenga que llevarse por delante. Aunque en ese intento se le vaya la vida.

Total que, en la incertidumbre del boletín final del CNE, en medio de una ola de rumores que se desboca con la caída de la noche y con la certeza de que esto va a terminar muy mal, lamentablemente hay que decir que ESTO ES LA MISMA M... DE SIEMPRE.

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