Ahora en África

Los últimos días de cada año siempre nos sorprenden con noticias de lugares apartados del mundo. Puede ser porque por aquí, tradicionalmente, baja la marea de noticias interesantes por las fiestas; tal vez porque en otros países no piensan las festividades de diciembre como nosotros las pensamos o porque simplemente el azar así lo decide.

Aunque, abriendo un paréntesis, nuestros últimos diciembres no han sido todo lo tranquilos que deberían ser:
  • En 1998, las elecciones que ganó Chávez trajo un deslave político monumental que no hizo tregua por las navidades.

  • En 1999, la naturaleza se ensañó con los estados Vargas y Miranda.

  • El 2001, cuarenta leyes promulgadas vía habilitante abrieron un conflicto que desencadenó en un paro general el día 10 de diciembre.

  • El 2002 lo pasamos en medio de una huelga general.

  • El 2003, en vías del referendum revocatorio, con firmazos y reafirmazos.

  • El 2004, la derrota refrendaria y el arrase en las elecciones regionales del Gobierno, nos hicieron pasar una navidad bastante pesimista.

  • El diciembre de 2005 trajo las elecciones legislativas con una abstención cercana al 90% y toda la Asamblea secuestrada por los rojos.

  • El año 2006, las elecciones presidenciales con la nueva victoria de Chávez y el anuncio del cierre de RCTV.

  • Ahora, este diciembre 2007 empezó con la derrota del gobierno en el intento de la reforma constitucional; las pataletas de Chávez post-derrota, el show del maletín lleno de dólares y ahora el show de los rehenes de las FARC.
Ahora veo que también hemos sorprendido al mundo dando noticias "navideñas".

Todo este previo para contar acerca de otro conflicto en otro país lejano (Kenya), que está cubriendo de sangre esa nación africana.

Kenya (o Kenia, también correcto), está situado al este de África, en las costas del Océano Índico. Geográficamente, limita con al norte con Sudán y Etiopía, al noreste con Somalia, al oeste con Uganda, al sur con Tanzania y al este con el océano Índico.

El país tiene una extensión territorial de 582.650 km² (algo así como el 60% de nuestro territorio nacional, es decir, es más pequeño que Venezuela). Su población sobrepasa los 34 millones 700 mil habitantes. Es decir, unas 10 millones más de personas que en nuestro país. Hay más gente en menos espacio.

Grupos étnicos: kĩkũyũ 22%, luhya 14%, luo 13%, kalenjin 15%, kamba 11%, kisii 6%, meru 6%, otros grupos africanos 12%, no africanos (asiáticos, europeos y árabes) 1%.

Grupos religiosos: protestantes 38%, católicos romanos 28%, musulmanes 6%, religiones tradicionales 22%. Otras religiones incluyen el hinduismo, el jainismo y la fe bahá'í.

Otros datos interesantes:

  • Esperanza de vida: 48 años aproximadamente.

  • Población urbana: 40,5%.

  • Analfabetismo: 22,4 % en hombres y 29,8 % en mujeres.

  • Indice de inflación: 10,7%.

  • Moneda: chelin keniata.

  • Idiomas: inglés, swahili, kikuyu, luo, luhya, kamba.

La historia colonial de Kenia comienza con el establecimiento de un protectorado alemán sobre las posesiones costeras del sultán de Zanzíbar en 1885, seguido por la llegada de la Compañía Británica de África Oriental en 1888. La incipiente rivalidad imperial terminó cuando Alemania otorgó sus posesiones costeras a Gran Bretaña en 1890, a condición de que ésta respetase su dominio sobre sus recientemente adquiridas posesiones en la actual Tanzania.

A partir de octubre de 1952 y hasta diciembre de 1959, Kenia se mantuvo bajo un estado de emergencia emergido de una rebelión en contra del dominio británico.

Desde la constitución de 1991, el país se rige por un sistema de democracia multipartidaria. A pesar de ello, el antiguo partido único, la Kenya African National Union (KANU, Unión Nacional Africana de Kenia), continuó siendo el partido mayoritario bajo la dirección de Daniel Arap Moi hasta las elecciones presidenciales de 2002, en las que una amplia coalición de fuerzas de la oposición, bajo la dirección de Mwai Kibaki, derrotó a la KANU.

El gobierno del presidente Kibaki prometió la redacción de una nueva constitución que limitaría los poderes del presidente. El debate sobre la nueva constitución desencadenó tensiones entre los miembros de la coalición, y disturbios violentos en el país entre los años 2004 y 2005. El proyecto final de nueva constitución fue rechazado en referéndum el 21 de noviembre de 2005. Este resultado ha llevado a la oposición política a pedir la dimisión del presidente Kibaki y a exigir la convocatoria de elecciones anticipadas.

Pues bien, las elecciones se realizaron el 27 de diciembre (vaya navidad habrán pasado en Kenya), y la oposición proclamó su triunfo, con su candidato Raila Odinga, con el 49% de los votos. Como ocurre de forma sospechosa cuando las instituciones encargadas de elecciones no dan resultados INMEDIATAMENTE, la tensión política aumentó hasta hacer crisis. Ayer, el presidente de la Comisión Electoral local (el CNE de Kenya), proclamó vencedor al Presidente Kibaki, lo que desató una ola de violencia que ha dejado más de 130 muertos.

Al menos 130 personas murieron como consecuencia de actos de violencia ocurridos en diversos lugares de Kenya en las últimas 48 horas después que ayer el jefe de Estado saliente, Mwai Kibaki, fue proclamado ganador en las elecciones presidenciales.

Hasta el momento no hubo información oficial pero, a las 11 GMT, laKnTv, una de las emisoras más serias del país, dio la cifra de 124 muertos, en tanto otras hablaban de 150.

Tres son las zonas principales donde se producen los enfrentamientos: el el oeste de Kenya, los slum (barracas) de Nairobi y Mombasa. Kenya occidental es la región de los Luo, a la que pertenece el líder de la oposición, el derrotado Raila Odinga. En Kisumu, sobre el lago Victoria, donde se declaró el toque de queda, testigos locales dijeron hoy que fueron hallados 55 cuerpos de personas muertas por armas de fuego.

En otras ciudades de la zona también se registraron enfrentamientos cruentos. Los slum di Nairobi están en llamas desde ayer. Se habla de unos 40 muertos y muchísimos heridos pero nadie puede confirmarlo. En Mombasa se registraron tiroteos violentos y se encontraron siete cadáveres destrozados con machetes. Entre Kibaki y Odinga (que llamó a una manifestación en Nairobi) no hay diálogo, mientras Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea expresaron fuertes dudas sobre la corrección del escrutinio.




Es decir, la situación se ha vuelto incontrolable en este país (en Kenya, me refiero). Unas elecciones con trampa han traído la violencia y la misma Unión Europea ha manifestado sus reservas con los resultados.

Con tanta población de distintas culturas tribales, distintos idiomas y religiones, supongo que será difícil llegar a acuerdos. Si aquí con un solo idioma (a duras penas machucamos el castellano), una religión predominante (a la cual no le paramos) y con una cultura e historia más o menos común para todos nos cuesta tanto entendernos, no quiero pensar como será en Kenya.

Por cierto, y como anécdota nada más, la capital de Kenya se llama Nairobi. Ha querido la casualidad que dos grandes amigas mías se llamen Kenya y que una de mis primas se llame Nairobi.

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