Mostrando las entradas con la etiqueta Ecuador. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ecuador. Mostrar todas las entradas

Unatour

0 Comentarios para la Caja

Nada más sincero en la reunión de Unasur de hoy que el hartazgo de Ignacio "Lula" da Silva, manifestado contra Rafael Correa, quien se suponía dirigiría la función.

Más allá de la "carajeada", que Correa no entendió, algunas pocas cosas quedaron claras:

  • No hubo consenso contra Colombia (bueno, era imposible el consenso pues Colombia estaba presente), pero tampoco hubo mayorías aplastantes.
  • Perú, a través de su presidente Alan García, fijó una posición muy clara contra la hipocresía diplomática de quienes condenan algo y hacen lo contrario para solucionarlo (caso Chávez que vive diciendo que Estados Unidos nos quiere quitar el petróleo pero se lo vendemos puntualmente mes a mes).
  • Colombia avanzó en el reconocimiento diplomático del problema de terrorismo que hay en la región. Uribe arrinconó a Venezuela (a Chávez más bien) con la acusación directa de la presencia en nuestro territorio de los principales cabecillas de las FARC. Acusación que Chávez no respondió.
  • Uribe deja claro que su gobierno tiene un expediente armado contra Venezuela, cosa que todos sabíamos pero que por primera vez sale a flote tan directamente.
  • Ecuador, a través de su presidente, tuvo una posición muy crítica frente a Colombia, pero a la vez flexible... cosa que debo reconocer me sorprendió.
  • Uribe trabajó abiertamente en la restauración de las relaciones diplomáticas con Ecuador y despreció abiertamente a Venezuela (el dueño del circo).
  • Bolivia, a través de su presidente, mostró una posición de abierto resentimiento histórico contra Estados Unidos. Además, el presidente Morales intentó hacerse el chistoso varias veces, lo cual sumado a su falta de argumentos deslegitima la posición de su país. Lamentable, pues hace unos años pensaba que Bolivia tenía mucho que enseñarnos en aquello de la diversidad de la vida nacional.
  • Se corre la arruga de la crisis de las "bases" militares una vez más... con lo que se desactiva como fuente de conflictos.
Al final, Lula tenía razón. Se perdió tiempo valiosísimo, todos se fueron a viajar a la espectacular Bariloche (por eso lo de Unatour)... mientras que en Venezuela se desata una cacería abierta contra la disidencia, convertida hoy por la fiscal general en "cualquier persona que perturbe la paz"... con lo que suponemos que la paz del chavismo es la paz del silencio, del "quédate quieto", del "te estoy vigilando", del "te voy a coñacear si sales a protestar"... la paz que impone el aplastador cuando ha aplastado a todos.

Eso, ni más ni menos, es la paz de los cementerios. Más nada. Y eso no es ni será Venezuela.

El show de Unasur

0 Comentarios para la Caja

En el marco de la toma de posesión del presidente de Ecuador, Rafael Correa, se desarrolló una muy breve Cumbre de presidentes de los países miembros de UNASUR.

Esta mañana los presidentes tuvieron un intercambio de pareceres respecto al tema de las bases militares de Estados Unidos en Colombia, cuestión que el gobierno venezolano se ha esforzado en poner sobre la agenda hemisférica a como de lugar.

Con la ausencia del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, el presidente Chávez pidió un punto de palabra al final del acto protocolar. Fuera de la agenda establecida, Chávez reiteró el monotema de los últimos días: Colombia y su gobierno representan un peligro para la paz del continente por la presencia del "imperio" en su territorio. Chávez dijo, una vez más, que Venezuela está amenazada.

Al concluir Chávez, en perfecta armonía habló Correa, a quien se le soltaron los demonios internos hablando de Colombia. A Correa le faltó diplomacia (cancha, en realidad) para no generalizar. Habló de Colombia como país agresor, sin hacer distinciones de ningún tipo, cosa que por supuesto le gana el desprecio de los colombianos.

Inmediatamente, luego de la descarga de Correa, habló el presidente de Brasil. Lula mostró un dominio extraordinario de la diplomacia y un olfato político que ya quisieran muchos. Puso la balanza y trajo de nuevo la cordura al escenario. Habló de la necesidad de reunirse directamente con Uribe y también con Estados Unidos.

No soy amigo de la política internacional que ha mostrado Lula con Venezuela, pero debo reconocer que se portó como un estadista en esta oportunidad.

Para apoyarlo, Cristina Fernández de Kirchner tomó la palabra. También bastante comedida. Con poses de estadista. La presidente de Argentina fue clara en sus puntos y habló de la necesidad de reunirse con Uribe, fuera de Quito y de Caracas. Ofreció su país como espacio de diálogo. Y fue groseramente interrumpida en varias ocasiones por el anfitrión Correa. Parecía el Chávez del "por qué no te callas". Malas lecciones recibe Correa de su caudillo en jefe.

Luego tomó la palabra Evo Morales, para decir que también se siente amenazado. Que él tiene pruebas de que el golpe de Estado en Honduras fue planificado desde la base militar estadounidense. Casi dijo que tenía miedo y, sinceramente, no convenció su parlamento.

Tomó la palabra la vicecanciller de Colombia (enviada del gobierno al acto), para decirle muy respetuosamente a todos los presidentes que no hay por qué temer a las acciones que tome Colombia en resguardo de su soberanía, su territorio y su gente. Y pidió que cuando se hable con Uribe se toque el tema del rearme de algunos países y la transferencia de armas a las FARC.

Finalmente, el presidente Lugo (Paraguay) se plegó a la posición equilibrada que puso Lula sobre la mesa.

Hace poco rato, estaba la pandilla del Alba bailando, cantando y recitando poemas con Correa: allá vimos a Chávez; Raúl Castro; Nicolás Maduro y Manuel Zelaya (pijama errante, como algunos lo bautizaron).

Todo ese show mientras en México, el presidente Obama acusaba de hipócritas a quienes (como Chávez) exigen que Estados Unidos actúe con respecto a Honduras, pero saltan escandalizados cuando se anuncia más cooperación de Estados Unidos con Colombia. Eso en medio de la Cumbre del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.

Así las cosas, el show de Chávez + Correa contra Colombia sigue vigente. Por lo pronto, Álvaro Uribe puede respirar tranquilo pues Lula y CK le pusieron un pañito refrescante al vaporón socialista... total, hay que darle largas al conflicto (un mesesito) hasta que el presidente Chávez decida dónde va a hacer sus futuras compras de carne, leche, carros y quién sabe qué más.

Hugo Chávez y la libertad (editorial ABC, España)

0 Comentarios para la Caja

Tajante editorial del diario español.

Ya va siendo hora de que los gobiernos dejen de hacerse la vista gorda del problema "Chávez" porque le tienen miedo a unos cuantos insultos del desequilibrado presidente venezolano, y también le temen a un corte del suministro de dólares.

Ya basta. Enhorabuena el editorial, en abierta contradicción con el indecente canciller Miguel Ángel Moratinos.

URL: http://bit.ly/3ODapI

Hugo Chávez y la libertad

LA comunidad internacional no puede permanecer por más tiempo cerrando los ojos ante lo que está sucediendo en Venezuela. Hugo Chávez está llevando a su país hacia la autodestrucción en el camino de una dictadura con ambiciones expansionistas. No pasa un día en que no salgan a la luz nuevos escándalos de corrupción y podredumbre del régimen, a lo que se añaden evidencias cada vez más incontestables de su complicidad con la narco-guerrilla colombiana de las FARC, lo que es un hecho gravísimo. Su última decisión de acabar con la libertad de expresión en Venezuela es un paso que eliminaría los últimos resquicios de democracia en el país. El cierre de treinta y dos emisoras de radio y dos televisiones, coincidiendo además con la tramitación de una ley que le permitirá encarcelar a cualquier periodista con argumentos arbitrarios, no deja lugar a dudas sobre la voluntad del régimen de someter a todos los medios de comunicación a su antojo. Se trata de una decisión incompatible con la libertad e intolerable desde cualquier punto de vista.

Chávez atormenta a los venezolanos con interminables monólogos televisivos. Todas las emisoras de radio y televisión están obligadas a transmitir los discursos que se le antojan. Él mismo controla numerosas emisoras de televisión, incluyendo el canal internacional Telesur, con el que se permite interferir en los asuntos de otros países alentando movilizaciones de masas. Y sin embargo, todavía no le parece suficiente y se propone amordazar a cualquier pensamiento disidente, aun a costa de arrasar con la sociedad venezolana. Ayer mismo, en pleno debate sobre estas medidas, una horda de partidarios suyos irrumpió con armas y granadas lacrimógenas en la sede de Globovisión, prácticamente la única emisora que no se le ha sometido, lo que es un síntoma nefasto de la situación social que está provocando Chávez.

Resulta escandaloso que la misma Organización de Estados Americanos mire para otro lado y se empeñe en ignorar lo que está pasando en Caracas, sobre todo porque tiene un efecto negativo para la democracia en Iberoamérica. No es casualidad que ayer mismo el dirigente ecuatoriano, Rafael Correa, acólito de Chávez, anunciase una clausura masiva de emisoras similar a la venezolana. Tolerar ese comportamiento totalitario de Chávez ha sido la causa de la crisis de Honduras; seguir cerrando los ojos nos llevará a situaciones mucho más graves.

¡Sonríe pa´la foto!

0 Comentarios para la Caja

¡FARCorrea!

0 Comentarios para la Caja

Esta es la respuesta del presidente de Ecuador Rafael Correa al video dado a conocer ayer, en el que el mismísimo "Mono Jojoy" habla de financiamientos a la campaña de Correa:


Correa no desaprovecha la oportunidad para acusar a la derecha, a la oligarquía, a un sector de Estados Unidos (a cualquiera), de lo que ocurre en Honduras y de lo que ocurre en el resto de América Latina incluyendo a Ecuador. Al mejor estilo de Chávez, todo en un mismo saco de gatos.

Pero más allá de eso, acá en este enlace de la revista colombiana Semana, se encuentra el video completo en el que "Mono Jojoy" suelta prenda (se le va el "yoyo" como diríamos aquí en Venezuela), respecto de las acciones de las FARC posterior a la muerte de Marulanda: http://bit.ly/FYMfh

Que cada quien saque sus conclusiones. Eso sí, el cinismo no dura para siempre.

¿FARCorrea?

0 Comentarios para la Caja

El escándalo del día es el video decomisado a las FARC en el que se sugiere la posibilidad de financiamiento a la campaña electoral del presidente ecuatoriano Rafael Correa.


Lo malo para Ecuador de este "documento" es que es factible que sea cierto. Es decir, a nadie debería asombrar una relación carnal de este tenor entre las FARC y el gobierno de Rafael Correa.

Nada más basta recordar el escándalo que se armó luego del bombardeo de Colombia a posiciones de las FARC en territorio de Ecuador, la posterior ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países (que se mantiene vigente) y la tontería de solicitar la extradición del ministro colombiano Santos, para darnos cuenta de que algo podrido existe en esa turbia relación.

Que Correa no quiera a Uribe es una cosa, nadie tiene por qué hacerlo. Pero esa vaina de buscar el apoyo de delincuentes de la calaña del Mono Jojoy y de las FARC en general, es un absurdo que seguramente no tardará en cobrarle el pueblo ecuatoriano, como bien saben hacerlo.

La cayapa como doctrina

0 Comentarios para la Caja

La palabra “Cayapa” es un término que tiene raíces indígenas. Significa algo así como “trabajo o cooperación en equipo”. Sin embargo, tiene un significado extendido, de uso común entre los venezolanos. Según Wikipedia:

... Por lo común, la palabra cayapa se usa peyorativamente para referirse a la agresión que un grupo de individuos hace a una o más personas en situación desventajosa. La palabra se aplica tanto al grupo de atacantes como al acto mismo de realizar este tipo de ataque.

Además, la agresión puede ser de tipo físico, a puños o con armas, o de tipo moral. En un debate o discusión, por ejemplo, cuando varios individuos con un mismo criterio u opinión atacan los argumentos de otro que está solo en su posición, suele decirse que le cayeron en cayapa...

En Venezuela, el actual gobierno instauró la cayapa como costumbre política, como un conjunto de acciones agresivas orientadas a extirpar a la parte de la población que no se postra ante el comandante. Caerle encima a quienes están en situación desventajosa es uno de los más cobardes legados que nos dejarán los revolucionarios.

Esa costumbre devenida en doctrina, está comenzando a probar suerte fuera del país. Ahora podemos decir con certeza que la cayapa es parte de nuestra política exterior. El caso Honduras es una muestra evidente. No es que antes no se intentara. Desde acá, el presidente Chávez ha querido gobernar a toda la América Latina -y si lo dejan, al mundo-, ha insultado, humillado y chantajeado a cuanta persona o institución se atraviese en su camino.

Pero el caso Honduras pasará a la historia por la cantidad de errores que se han cometido y por las torpezas cometidas por sus protagonistas.

No olvidemos que en Honduras ocurrió un golpe de Estado contra el gobierno constituido de Manuel Zelaya. Esa es una realidad ineludible, un hecho fáctico. Pero apenas una parte de la realidad.

No olvidemos que, como en cualquier situación política, los golpes de Estado no ocurren asépticos, transversales; siempre tienen una historia que los explica. Claro, las explicaciones no son elementos legitimadores, pues eso nos llevaría al error garrafal de dividir los golpes de Estado en buenos y malos. En tanquetas buenas alrededor de palacios de gobierno y en tanquetas malas. En soldados rebeldes y soldados gorilas. En gobiernos malucos y gobiernos del pueblo.

Si en Honduras procedía la sucesión constitucional tras la renuncia o tras la destitución o ausencia absoluta del presidente, entonces no era necesario sacarlo con tropas militares y montarlo en un avión militar con rumbo desconocido. No solo era innecesario, sino que es un acto delictivo, que sin dudas debe ser penalizado. Ahora bien, las formas y el fondo de la penalización es un asunto que resolverán los tribunales hondureños o, en su defecto, los tribunales internacionales.

Lo inquietante es que la crisis política hondureña viene desarrollándose desde hace tiempo. En los meses previos no hubo OEA, ONU, Unión Europea o lo que sea que dirigiera algunas miradas o comentarios ante la situación. Después del golpe, todos gritan en contra. Antes del golpe, nadie vio nada.

Pero casos relativamente parecidos, detalles más detalles menos, ocurrieron en otros países: Venezuela (febrero 1992; noviembre 1992; abril 2002); Bolivia (octubre 2003) y Ecuador (abril 2005). En cada caso, las constituciones preveían salidas a las crisis políticas, por lo que jugarse la carta militar resultó un anacronismo incomprensible.

Tanto en Venezuela, como Bolivia y Ecuador hubo cambios políticos derivados de esos golpes de Estado. Las instituciones demostraron, como ha sido costumbre en la América Latina, su precariedad frente al poder de las armas. Los cambios que lograron con las armas o empujados por ellas.

A pesar de los esfuerzos del presidente encargado Micheletti por explicar la situación legal y legítima de su gobierno; el presidente depuesto Zelaya viaja de un país a otro implorando que entre todos le solucionen el problema que él mismo se creó.

Hay otro dato crítico en Honduras: el resto de los poderes públicos, así como gran parte de las organizaciones políticas y sociales del país apoyan la salida de Zelaya del gobierno. Lo cual complica las cosas, pues a pesar de la condena internacional (casi unánime), las instituciones de Honduras se han mantenido firmes desafiando las amenazas de invasión y de distintos bloqueos.

Paradójicamente, los gobiernos más interesados en un bloqueo y una invasión a Honduras son sus (hasta hace un par de semanas) principales “socios” y “amigos”.

¡Vaya uno a querer amigos de ese calibre!, pensarán los hondureños y con toda la razón.

Con Chávez a la cabeza, Daniel Ortega; Rafael Correa; Raúl Castro; Fernando Lugo y Cristina Kirchner se han sumado a la curiosa “Cruzada Anti-Gorilas” de una manera francamente grosera e irrespetuosa contra Honduras y contra sus respectivos países. Por cierto, es demasiado notoria la ausencia de Evo Morales en todos estos acontecimientos.

¿A qué viene que estos presidentes se meten en estos líos? Es curioso, especialmente en los casos de Nicaragua; Venezuela; Paraguay y Argentina, donde los gobiernos hacen aguas en medio de crisis políticas y económicas de grueso calibre. Parece una conjura de los miedos propios, un escape a sus realidades nacionales.

¿Será que en Venezuela; Nicaragua; Ecuador; Cuba; Paraguay y Argentina no hay problemas que resolver? Es la primera pregunta que viene a la cabeza. Pero no es la principal pregunta que hay que hacerse, pues proviene del estómago y no de la reflexión política. Lo que realmente habría que preguntarse es qué hay detrás de todo este escándalo internacional.

Otros países latinoamericanos, en cambio, han permanecido prácticamente en silencio: Brasil; Chile; México; Perú; El Salvador; Colombia; Panamá; y Canadá. Quizás, eludiendo la diplomacia de cayapa que han querido imponer groseramente los países del ALBA a la OEA con nefastos resultados. Quizás, reservándose para lo que parece ser la gestión diplomática coherente encabezada por el presidente Oscar Arias de Costa Rica.

La OEA ha actuado como un verdadero sindicato de presidentes electos -si son amigos de Chávez, mejor-, lo que deslegitima su papel en lo que a resguardo de los Estados y los pueblos se refiere.

De nada sirve una OEA que se hace la vista gorda con las exageradas violaciones hechas por distintos países de la organización, mientras pierde el control frente a los acontecimientos en Honduras.

El desvergonzado papel jugado por Insulza es una afrenta para lo que era la OEA. El papel de subordinación jugado por Insulza frente a Chávez casi da asco.

Si ya las cosas iban bastante mal, el domingo pasado botaron la casa por la ventana. Zelaya fue llevado en avión a Tegucigalpa, con las intenciones de "recuperar" la presidencia, mientras se instigaba a la rebelión a través de Telesur, en un acto totalmente irresponsable.

Una vez fracasada la gestión de Insulza y cumplido el plazo del ultimátum dado por la OEA al nuevo gobierno de Honduras, se jugaron la carta del llamado a la violencia: el asalto a Honduras vía aérea, ante los ojos atónitos del mundo.

El hecho en sí podría ser considerado como un acto de guerra. El espacio aéreo de Honduras fue violentado por una aeronave de matrícula venezolana (de PDVSA), con tripulación militar venezolana, sin permiso de las autoridades civiles y/o militares hondureñas, con un pasajero indeseado, con otros pasajeros internacionales como escudo humano. Todo esto conforma uno de los asaltos políticos más graves que yo recuerde.

Esa intromisión ni siquiera fue disimulada. El presidente Chávez fue explícito al “dirigir” la supuesta invasión a Honduras desde Caracas, con un TV y un pizarrón. De lejitos, eso sí... por si acaso se desataban combates de verdad.

En cualquier lugar del mundo, aviones de la Fuerza Aérea hubiesen “escoltado” al avión venezolano hasta salir del espacio aéreo; lo hubiesen obligado a aterrizar en un lugar designado por el país destino o, simplemente, lo hubiesen derribado.

Gracias a Dios, no ocurrió una tragedia, pero sin dudas eso era lo que se buscaba.

Por cierto, habría que revisar con mucha firmeza el papel de Telesur en los acontecimientos. Era el canal de comunicación entre Zelaya y sus seguidores en Honduras. ¿A cuenta de qué Telesur instigaba a los hondureños y hablaba de baños de sangre y masacres que no existieron? Telesur fue, a no dudarlo, un brazo dentro de la estrategia militar contra Honduras. Todo planificado por Venezuela, Nicaragua y Cuba, con el silencio de El Salvador.

Me sorprende, a la distancia, que el tema no haya derivado en un escándalo mayúsculo. No es poca cosa lo que se intentó hacer (una invasión, básicamente). El acto de invadir el espacio aéreo de Honduras fue con premeditación, alevosía y con toda la intención de ocasionar una tragedia... cuando menos, una “guerrita”, esa barajita que le falta a Hugo Chávez en su macabra colección.

Por el momento, Honduras debe estar armando el expediente jurídico para demandar a Venezuela. Por ahora, después del fracaso de la operación para provocar una crisis mayúscula en Honduras, el presidente depuesto cambió su mirada de Caracas a Washington, donde sí le están garantizando una salida más honrosa.

Sin dudas que la mediación de Oscar Arias es un palazo en la cabeza de Insulza. Un “despido indirecto”, si tal cosa pudiera aplicar en la OEA.

Las lecciones son muchas. Los precedentes, gravísimos.

Argentina, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Paraguay jugaron el triste papel de peones de Chávez. Sea o no cierto, la percepción es que los presidentes de estos países hicieron lo que alguien más les ordenó. Sorprende que en Argentina, por ejemplo, este triste papel de Cristina Kirchner no esté en tela de juicio.

Zelaya desnudó a Chávez. Desnudó sus miedos, sus ansias de sangre (la de los demás, claro), sus visión de la política como un verdadero campo de guerra. Su irresponsabilidad y el peligro que representa para muchos. Por el solo hecho de permitir un acto tan irresponsable como el de su traslado a Honduras en un avión venezolano, sabiendo que la intención era provocar el caos, Zelaya debe ser juzgado en su país.

Me parece que pronto conoceremos los detalles detrás de esa operación militar del domingo pasado. Me parece que progresivamente nos enteraremos de lo que realmente Chávez, Ortega y Castro habían planeado para Honduras (contra Honduras). Me parece que esta historia todavía está cruda.

Rain Dance, desde Ecuador

0 Comentarios para la Caja

Hablando de premios publicitarios, hace poco hubo una novedosa convocatoria del festival más importante de todos (Festival Internacional de Publicidad Cannes Lions).

Este fue el eje de la convocatoria:

Youtube, en colaboración con el Festival Internacional de Publicidad Cannes Lions, invitará a dos jóvenes creativos a viajar a Cannes y participar con su anuncio en la próxima edición del Festival.

Los elegidos formarán el Equipo Youtube, que a partir de este año será el 38º equipo participante en el Concurso Young Lions.

Graba un anuncio

A medianoche del día 15 de mayo (GMT), Youtube publicará en www.youtube.com/canneslions los criterios para la elaboración de un spot publicitario de hasta 60 segundos de duración para promocionar una organización benéfica. Aquellos creativos menores de 28 años que deseen participar dispondrán de 48 horas, hasta la medianoche del día 17 de mayo (GMT), para enviar su spot a dicho canal.

Corre la voz

Durante las dos semanas comprendidas entre el 17 de mayo y el 1 de junio, los participantes deberán crear una campaña de publicidad viral para lograr por cualquier medio que su anuncio reciba el mayor número de visitas y votos posibles.

Viaja a Cannes

Transcurrido el plazo, un comité de expertos en publicidad valorará los anuncios preseleccionados y elegirá a dos ganadores basándose en los siguientes criterios:la creatividad general del spot, las visitas, las valoraciones, los comentarios y los votos de los usuarios, y la presencia que el anuncio haya logrado en Internet.

Los nombres de los ganadores se harán públicos el día 5 de junio y el premio consistirá en un viaje con todos los gastos pagados al Festival para participar en el Concurso Young Lions como Equipo Youtube.

Ecuador está participando en esta iniciativa. Desde Guayaquil, Buró Creativo presenta "Rain Dance":

La dupla creativa ecuatoriana está conformada por Efraín López y Juan S. Henríquez "Lobo". En la producción, mi buen amigo (y compañero de trabajo hasta hace un par de años), Alejandro de la Puente. Ellos son Buró Creativo.

Excelente esfuerzo. Da gusto ver que hay inquietud en los jóvenes creativos de nuestros países por hacer cosas diferentes, por arriesgarse e ir un poco más allá del pensamiento convencional. Creo que estas iniciativas deben verse con una mirada amplia, lo cual incluye tanto el apoyo como una mirada crítica.

Me gusta que la pieza no es ostentosa en su producción y ejecución. Las ideas sencillas pueden comunicarse de una forma directa. Es un gran punto a favor. Si bien el "acting" está bien logrado, creo que pudo ser un poco más jugado, más expresivo. Entiendo las limitaciones de tiempo que tuvieron para realizar la pieza, y eso debe ser valorado.

La pieza definitivamente llama la atención sobre el tema del cambio climático, de una forma ingeniosa. Creo que es su mayor logro.

¡Invito a verla y apoyarla!

20 de abril de 2005

0 Comentarios para la Caja

Hace cuatro años me tocó presenciar la caída del gobierno de Lucio Gutiérrez en Ecuador. Tenía menos de un año viviendo en Quito cuando un movimiento civil logró derrocar a Gutiérrez.

Esos días fueron una lección inolvidable de civismo y espíritu de combate. A continuación, algo que escribí días después de la rebelión civil de Quito.


La Rebelión de Abril
-Quito, Luz de América-

I

Con el permiso de mis amigos y conocidos ecuatorianos, quiero escribir sobre los acontecimientos que han sacudido al país, especialmente a Quito. En lo personal, lo que está ocurriendo en el Ecuador me trae muchos recuerdos e inmediatas conexiones con otros momentos que me ha tocado vivir.

Tengo un raro privilegio: haber vivido muy de cerca importantes acontecimientos ocurridos en Latinoamérica los últimos 15 años: la explosión social conocida como El Caracazo (1989); dos intentos de golpe de Estado en Venezuela (1992); la destitución de Carlos Andrés Pérez en Venezuela (1993); la rebelión civil del 11 de Abril contra el gobierno de Hugo Chávez (2002); la Guerra del Gas que marcó la caída del gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada en La Paz, Bolivia (2003) y, finalmente, la rebelión de abril (también llamada la rebelión de los forajidos) que culminó con la caída del gobierno de Lucio Gutiérrez, en Quito - Ecuador.

Tan curioso resulta este raro privilegio, que muchos de mis conocidos empiezan a ver con cierto temor que me acerque al país donde viven. Más allá de lo gracioso de los comentarios, también a mí me parece un poco extraña esa seguidilla de acontecimientos sociales y políticos en mi vida.

Los procesos vividos en los 3 países tienen referentes comunes. Venezuela; Bolivia y Ecuador han atravesado en los últimos 25 años por una serie de cambios en lo político, social y económico; que han desembocado en sendas crisis. Pero aclaremos que no solo estos tres países han padecido circunstancias adversas.

Latinoamérica ha vivido sucesivos acontecimientos que parecen interminables: el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán (Colombia, 1989); la destitución de Fernando Collor de Melo (Brasil, 1992); el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (México, 1994); el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio (México, 1994); la Guerra de la Cordillera del Cóndor o Guerra del Cenepa (Perú – Ecuador, 1995); el golpe de Estado contra el gobierno de Juan Carlos Wasmossy (Paraguay, 1996); la caída de Abdalá Bucaram (Ecuador, 1997); la renuncia y huída de Alberto Fujimori (Perú, 2000); la caída de Jamil Mahuad y el golpe de Estado del Coronel Lucio Gutiérrez (Ecuador, 2000); la Guerra del Agua contra la privatización del la empresa del agua en Cochabamba (Bolivia; 2000); la revuelta civil que derivó en la caída de Fernando de La Rúa y luego de Adolfo Rodríguez Saá (Argentina, 2001); etc.

El viejo sueño de integración de Simón Bolívar y los ancestrales anhelos de paz y progreso en el continente parecen hoy más lejos que nunca.

Ecuador


Los antecedentes

Como toda situación política – social, la del Ecuador es compleja, y sus orígenes se pueden rastrear hasta los inicios de la República. De todas maneras, intentaré una aproximación.

Seguramente todos coincidan en que el año 1996 fue clave en la historia reciente del Ecuador. En agosto de 1996 fue electo Abdalá Bucaram por una mayoría y apenas 186 días después fue destituido por el Congreso Nacional, en medio de una escalada de protestas en las calles de las principales ciudades del país. “El Loco” Bucaram, como él mismo se llama, huyó despavorido a Panamá, donde permaneció asilado hasta principios del mes en curso.

Sin embargo, como ha ocurrido en otros casos en Latinoamérica, un presidente expulsado sigue manteniendo alguna cuota de poder e influencia en el escenario político. Recordamos a Carlos Andrés Pérez (Venezuela), Carlos Menem (Argentina) y Fujimori (Perú). Bucaram, líder del PRE (Partido Roldosista del Ecuador), siguió siendo actor fundamental del escenario político del país.

Según cuentan las malas lenguas políticas, Abdalá Bucaram cogobernaba al país desde Ciudad de Panamá e intentaba volver de manera “limpia”, sin que fuese apresado por los juicios y sentencias que había en su contra. Para ello, necesitaba un Poder Judicial favorable, lo cual consiguió el 8 de Diciembre de 2004, cuando una mayoría oficialista en el Congreso Nacional destituyó a la Corte Suprema de Justicia (en aquel entonces, con mayoría de magistrados favorables al PSC, Partido Social Cristiano, liderado por el ex – Presidente León Febres Cordero).

Antes, el PSC intentó en el Congreso Nacional un juicio contra Lucio Gutiérrez, que no prosperó. Lo que desató la reacción airada del Gobierno, que buscaba asfixiar al PSC y neutralizar su radio de acción política en el Congreso y en la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

El ex partido oficialista, Sociedad Patriótica (SP), fue uno de los principales instrumentos del Gobierno para sustituir el poder de los partidos tradicionales, señalados como defensores de intereses oligárquicos. Según entiendo, Sociedad Patriótica es uno de esos engendros políticos que nacen, crecen y se nutren de la savia de su líder – fundador – mentor – caudillo – presidente; construidos al calor de las campañas presidenciales como maquinarias electorales.

Casos como el de SP y Lucio Gutiérrez los hemos visto en Venezuela: en las elecciones de 1993, Rafael Caldera, fundador del partido social – cristiano COPEI, se vio en la necesidad de formar otro partido para poder ir a las elecciones, el hoy casi desaparecido Convergencia. Otro caso más reciente es el del Movimiento Quinta República (MVR), la máquina electoral del gobierno de Chávez.

Volviendo al Ecuador, la nueva CSJ, nacida con plomo en el ala, asumió sus funciones siendo mayoría favorable a Sociedad Patriótica y al PRE de Bucaram.

El Regreso

La nueva CSJ “cocinó” el retorno legal del ex – presidente Abdalá Bucaram, y de otros dos personajes: Gustavo Noboa (ex – presidente de la República) y Alberto Dahik (ex – vicepresidente de la República). La llegada de ellos, especialmente la de Bucaram, cambió el mapa político del país.

Para mala suerte de Bucaram, un personaje con un ego desbordado, su regreso ocurrió el día que murió S.S. el Papa Juan Pablo II. La muerte del Papa restó brillo y espectacularidad al publicitado regreso. Bucaram, llegó a Guayaquil, su principal bastión político, en medio de un show político – farandulero - mediático, con tarima y todo, como les gusta a estos personajes nacidos de alguna obra de realismo mágico.

Ese día, pude ver parte del discurso de Bucaram en la televisión. Y la verdad es que quedé bastante sorprendido por dos cosas: la primera, una pancarta detrás de la tarima que decía algo así como “Solo Dios sabe lo que hemos sufrido en tu ausencia Abdalá”. Solo a una mente retorcida y desesperada por alabar al personaje del ego desbordado se le puede ocurrir una cosa semejante.

Segundo, el discurso absolutamente grotesco, no solo en las formas sino también en el fondo. Si algo me espantó, fue escucharle decir que regresaba “más loco que nunca” y que venía a “encabezar la revolución bolivariana de Chávez en Ecuador”. Lejos del gesto gracioso, para mí y para quienes conocen mi repudio hacia el gobierno venezolano, estas palabras resumían el preludio de una tragedia nacional.

La Crisis

La llegada al país de Bucaram, Noboa y Dahík, renovó las fuerzas de la oposición, encabezada por los alcaldes de las principales ciudades del país: Paco Moncayo, Alcalde de Quito y Jaime Nebot, Alcalde de Guayaquil.

La Asamblea de Quito, organismo coordinador de las fuerzas de la oposición en la ciudad, decidió llamar a un paro general de actividades el día miércoles 13 de abril. En medio de una división de las fuerzas opositoras, quienes no lograron ponerse de acuerdo sobre la “metodología”, Quito y otras ciudades de la Sierra decidieron paralizarse el día miércoles. Quito amaneció sin transporte público y con muchos comercios cerrados. Sin embargo, a medida que fue pasando el día, se notaron cada vez más actividades comerciales en la calle.

Las fuerzas de la oposición convocaron a movilizaciones en las calles, mientras la Policía Nacional había tomado los puntos álgidos de la ciudad de Quito. Parecía que la orden era no dejar que ninguna concentración y/o movilización tomara vuelo, pues todas fueron disueltas a punta de bombas lacrimógenas, con un saldo de cerca de 80 heridos en la capital.

En la noche al hacer la evaluación, el entonces Presidente Lucio Gutiérrez, se atribuyó el éxito en el match político al declarar en cadena nacional que el paro había fracasado. Bastó y sobró que el Presidente abriera la boca, para que Quito se lanzara a las calles pasadas las 8 de la noche, gracias a la convocatoria de oyentes en una emisora de radio. A punta de cacerolas, los quiteños protestaron en diversos puntos de la ciudad, sin ninguna convocatoria de los líderes políticos de la oposición. Las movilizaciones llegaron a la sede de la CSJ y a la residencia del Presidente Gutiérrez.

La crisis apenas comenzaba.

Forajidos y otras Tonterías

Al día siguiente, supongo que aún con el estruendo de las cacerolas repicando en su cabeza, el Presidente Lucio Gutiérrez con la soberbia a flor de labios, declaró que personas que fueron en Mercedes – Benz hasta su casa habían violado su privacidad y la de su familia, y que él mismo le seguiría juicios a esos forajidos.

¿Por qué será que los Presidentes cada vez que abren la boca para insultar a un sector de la población sufren un revés gramatical y de significados? Recuerdo perfectamente cuando un boxeador - presidente, Hugo Chávez, descalificó a quienes de la oposición protestaban en las calles, llamándolos escuálidos. De ahí en adelante, los opositores en Venezuela se autodenominaron escuálidos y salieron en millones a las calles para sacar al gobierno. Lucio Gutiérrez calificó de forajidos a quienes protestaban contra él… de ahí en adelante, los quiteños han salido en masas a las calles, proclamando con orgullo su nueva identidad forajida.

El gobierno de Lucio Gutiérrez también cometió los mismos errores que cometen los gobiernos a punto de caer. Revisemos algunos clásicos:

Proclamar insistentemente a los cuatro vientos que el Presidente ha sido electo democráticamente por los ciudadanos y que, por tanto, debe respetarse el período completo. Como si una elección democrática fuese un cheque en blanco para cometer desmanes poco democráticos durante el ejercicio del poder. La legalidad y legitimidad de una elección no es igual a legalidad y legitimidad de desempeño.

Desestimar y descalificar públicamente las protestas ciudadanas. La descalificación de las protestas tiene varios frentes: identificar la protesta con un color político; identificar la protesta con un sector social (últimamente “la oligarquía” es el sector preferido); decir que son unos pocos los que protestan (solo 10 mil personas, que no son ni el 1% de la población total), asumiendo que el resto de la población por no salir a las calles apoyan al Gobierno de turno.

Denunciar que detrás de las protestas hay poderosos intereses nacionales e internacionales (o imperiales) que pretenden dar un golpe de Estado.

Hacerse los que no entienden el por qué de las protestas. Si hemos reducido la pobreza, si hemos luchado como nadie contra la corrupción, si hemos acabado con las oligarquías, si hemos… los angelitos que no han hecho sino el bien por la humanidad no pueden entender por qué las personas protestan. Como si repetir mil veces un solo mensaje logrará lavar miles de cerebros al mismo tiempo, como si las personas no sintieran que quienes los dirigen están profundamente desconectados de sus realidades.

Atrincherarse en el Palacio de Gobierno, tras los tanques, concertinas y cientos de soldados fuertemente armados.

En un acto que parecía de desesperación, el Presidente Gutiérrez rodeado del Alto Mando Militar y su Gabinete ministerial, en cadena nacional, el viernes 15 cerca de las 9 de la noche, decretó un estado de emergencia en el área metropolitana de Quito “ante la grave conmoción interna”. Sin dudas, la sinfonía de cacerolas había alterado los nervios del Presidente, quien se mostró demacrado ante las cámaras.

El decreto de emergencia restringía las garantías constitucionales de expresión, movilización, privacidad y de inviolabilidad de domicilio; por lo que quedaron prohibidas las reuniones, la libertad de expresión, permitiendo además que las autoridades pudieran ingresar sin orden judicial a los domicilios particulares y requisar temporalmente los bienes privados.

Si el Presidente pretendía acallar las protestas, lo que hizo fue echar gasolina al fuego: las protestas aumentaron y los ciudadanos de Quito salieron a las calles en un impresionante acto de desobediencia civil. Las calles se llenaron de concentraciones, cacerolazos, bocinazos hasta pasadas la medianoche.

Las protestas populares, la presión del Ejército y de Estados Unidos (según el diario El Comercio), le torcieron el brazo al Gobierno y obligaron a echar para atrás la medida, apenas 20 horas después de tomada.

El Gobierno había perdido otra batalla.

Ruido versus Silencio

Mientras crecía la intensidad de la protesta, convertida en manifestaciones nocturnas en forma de cacerolazos, bocinazos y cánticos en las concentraciones (¡Lucio fuera, Lucio fuera!... ¿Y dónde está, que no se ve, el maricón del Coronel?... ¡Vamos Quito! ¡Quito no se ahueva carajo!... ¡Lucio te jodiste, con Quito te metiste!), los medios de comunicación permanecieron en un incomprensible silencio. Bueno, no tan incomprensible, si hemos aprendido que detrás de los grandes medios de comunicación se teje una maraña de intereses de todo tipo.

Pero si a muchos les pareció obsceno el silencio de las televisoras privadas el 13 de Abril de 2002 en Venezuela, tras el regreso de Hugo Chávez, seguramente les hubiese repugnado el silencio que guardaron durante una semana los medios en Ecuador. Fue una escisión tremenda entre lo que ocurría en las calles y lo que ocurría en las pantallas y emisoras de radio.

Solamente dos canales de televisión de señal abierta, emitieron esporádicos flashes sobre lo que ocurría. Y, una emisora de radio, La Luna, fue la única que dejó en claro su tono opositor y la que amalgamó la protesta cívica, convocando o estimulando las concentraciones y marchas. Solo el día final del régimen, ante lo inevitable de la caída del Gobierno y tras los terribles acontecimientos que estaban en marcha, los canales de TV y las emisoras de radio abrieron su señal para mostrar en vivo lo que ocurría.

Realmente desconozco la trayectoria de los medios en el Ecuador y su grado de compromiso político y/o social. Sin embargo, creo que quedaron desnudos ante los ecuatorianos y quedaron realmente desconectados de la realidad del país. Convirtieron su poder de comunicación y persuasión en una gran debilidad, al pretender tapar el sol con un dedo. Lecciones para la historia.

El desenlace. La caída.

El martes 19 de abril, fecha de gran significación para los venezolanos (en 1810 se dio el primer paso para la independencia de España), los quiteños se dispusieron a marchar hasta el Palacio de Carondelet o Palacio de Gobierno. La marcha se produjo en horas de la noche, con una asistencia estimada en más de cien mil personas.

Los primeros reportes indicaron que la Policía bloqueó todos los accesos posibles a Carondelet (ubicado en el centro histórico de la ciudad, Patrimonio Cultural de la Humanidad), mientras intentaba dispersar a los manifestantes. Como suele ocurrir, la brutal represión de la policía no amilanó a los manifestantes, quienes decididos a ir hasta las últimas consecuencias, batallaron hasta casi las 4 de la mañana. El saldo final de la noche fue trágico, un muerto y decenas de heridos en una batalla desigual.

Esa misma noche del 19 de abril, el primo del Presidente Gutiérrez, Renán Borbúa, anunció desde Guayaquil que el traslado hacia Quito de cinco mil partidarios del Presidente en 150 autobuses, para defender el Palacio de Carondelet. Ese hecho, para mí, marcó la caída del Gobierno, pues un anuncio de esa naturaleza no es más que el preludio de enfrentamientos a sangre y fuego entre compatriotas.

El 20 de abril, la ciudad de Quito amaneció dispuesta a todo. Desde tempranas horas, cientos de autos en las calles protestaron a través de sus bocinas, mientras que desde las emisoras de radio ya se daba cuenta de la llegada a Quito de los 150 autobuses a través de las distintas entradas de la ciudad.

Los ciudadanos intentaron impedir a toda costa el acceso de los buses, bloqueando con sus autos y con sus cuerpos las vías de acceso a la ciudad. Pero una escandalosa operación de la Policía y del Ejército, despejó algunas vías para que pasaran los buses. Aún así, no todos pudieron ingresar. Rápidamente, Quito se convirtió en un caos por las innumerables barricadas puestas por los ciudadanos y por la Alcaldía en defensa de su ciudad. La invasión a Quito había tomado un giro espeluznante.

Desde las emisoras de radio, los reporteros describían la actitud de agresividad manifiesta de los partidarios del Coronel. Armados de machetes, bates de béisbol (una rareza en Quito, no así en Guayaquil), palos, los fervientes defensores del gobierno pasaron rápidamente a la acción, rumbo a Carondelet.

Paralelamente, desde tempranas horas, los estudiantes de colegios y universidades salieron a las calles rumbo al Palacio para protestar. En más de una ocasión, tuvieron que enfrentarse abiertamente a la Policía y a los partidarios del Coronel, mientras más y más ciudadanos se incorporaron a la marcha.

Desde las ventanas de un edificio del Ministerio de Bienestar Social, ruta obligada de los manifestantes, asesinos armados con pistolas dispararon a la multitud, mientras otros partidarios del Gobierno disparaban desde la calle, corrían y se camuflaban entre la Policía. El horror de ver a ciudadanos ecuatorianos disparándole a otros ciudadanos ecuatorianos no hizo sino revolverme en la memoria los hechos del 11 de Abril de 2002, en Caracas.

Desde afuera, los manifestantes recurrieron a todo lo que podían, piedras y bombas molotovs, hasta que lograron incendiar el edificio. El caos, la confusión fue aprovechado para entrar y saquear el edificio, mientras eran capturados 25 sujetos incursos en la “contramanifestación”

Cerca del mediodía, ya la situación no daba para más. Era evidente que a Lucio Gutiérrez solo le quedaban pocas horas antes de irse, y la gran pregunta era cómo terminaría Lucio.

Paralelamente, el Congreso Nacional intentó sesionar en medio del miedo que recorrió el espinazo de los diputados al ver lo que se les venía encima. De los 100 diputados, solo 62 sesionaron (casi 2/3 del total). Legalmente, entiendo que el Congreso puede sesionar si es convocado por más de la mitad de los diputados (51), sin convocatoria del Presidente del Congreso e instalarse en cualquier locación. Lo que no me queda claro es si el Congreso puede destituir al Presidente con las 2/3 partes de los diputados presentes o con las 2/3 partes del total de diputados del Congreso. Si la figura es esta última, la destitución de Lucio Gutiérrez sería, per se, inconstitucional.

Otro asunto es la causa de la destitución. A Lucio Gutiérrez se le destituyó por abandono de cargo, figura explicada por las reiteradas violaciones del Presidente a la Constitución. Pero, desgraciadamente, es un hecho público y notorio que al momento de su destitución, el Presidente Gutiérrez aún despachaba, daba órdenes y emitía decretos desde el Palacio de Carondelet. Lo cual complica de sobremanera las explicaciones que hay que darle ahora a la famosa Comunidad Internacional, especialmente a esa especie de Junta Vecinal de nuestro barrio que es la OEA.

¡Viva Quito!

Pase lo que pase ahora, me queda el recuerdo de un aguerrido pueblo quiteño en las calles. Nunca olvidaré la resistencia a la Policía y al Ejército alrededor del Palacio de Carondelet, ni la invasión de la pista del aeropuerto Mariscal Sucre de Quito por parte de manifestantes para impedir la salida del avión en el que huiría Lucio Gutiérrez, ni la aguerrida protesta frente a la Embajada de Brasil (que ya ocasionó el malestar del Gobierno de Lula), ni las barricadas que los quiteños pusieron en las principales avenidas y vías de acceso a la ciudad.

La defensa de la ciudad, a costa de la vida si era necesario; la defensa de los derechos políticos y sociales de los ciudadanos, sin la intromisión o participación de los líderes políticos, al grito de ¡que se vayan todos!, creo que conforman un nuevo escenario en el desarrollo político de América del Sur: los pueblos no van a dejarse pisotear sus derechos por muy dictadores que se consideren sus presidentes; que los líderes políticos comenzarán a verse en figurillas pues sus procedimientos usuales ya no sirven para las complejas realidades sociales; que la política como tal tendrá que actualizarse para ir al mismo ritmo de las demandas sociales; que la Comunidad Internacional no está lista para enfrentarse a las demandas de los pueblos que la componen.

¿Y ahora qué?


Es importante entender el proceso histórico e inédito que está viviendo el Ecuador, para no repetir errores propios o errores cometidos por otros. He escuchado con insistencia en estos días dos temas que me dan vuelta: las asambleas populares (AP) y una asamblea nacional constituyente (ANC). He oído de la necesidad de refundar la nación, de comenzar de cero, de que se vayan todos.

Demandas legítimas para una población hastiada de ver cómo sus dirigentes se burlan de ella hasta el final, hasta que les toca huir a través de un acto de burla adicional (escaparse del país). Demandas comprensibles, en medio de la pobreza económica y de la pobreza intelectual y política de la dirigencia del país.

Pero demandas que, desde mi punto de vista, deben verse con mucho cuidado, pues las asambleas populares y las asambleas nacionales constituyentes, generalmente traen más problemas que los que intentan resolver.


En teoría, una ANC tiene como objetivo refundar al país desde sus bases legales y políticas; redefinir las relaciones entre los ciudadanos y el Estado y redefinir los modelos estructurales de las principales instituciones. Una teoría única y hermosa. Pero en la práctica, los países no pueden “refundarse”, pues son herederos de una historia y de un modus vivendi, una forma única de ser país.

Nadie está amarrado a su historia pero sí está condicionado a ella; eso quiere decir que empezar de cero es un absurdo social (si cabe el término), caben las transformaciones, los cambios, las reformas… pero no empezar de cero.

Cuidado Ecuador. La ANC es un canto de sirenas cuando las poblaciones están hartas… pero no es más que eso, es una trampa que ciertas especies políticas montan a la población para posicionarse como redentores de los nuevos tiempos. Es una manera más sofisticada de alcanzar el poder político para algunos. Pero es mentira que una ANC sirva para darle poder al pueblo. Ya ahondaré en otro momento sobre el tema, pero me preocupa sobremanera que del Mesías convertido en líder (Lucio Gutiérrez) se pase ahora al Mesías convertido en idea (ANC).

El Juego de Lula

Lamentablemente, el gobierno de Brasil dio asilo político al ex – presidente Lucio Gutiérrez, lo alojó en la Embajada en Quito y finalmente hoy domingo 24 salió rumbo a ese país.

Desconozco cuál es el juego del gobierno de Lula, pero queda claro que un gobierno que reivindica una izquierda moderada y progresista, tiene vínculos con los movimientos y líderes de la izquierda latinoamericana. Así, los consentidos de la izquierda son Chávez; Kirchner; Gutiérrez; Vásquez; Lagos.


¿A qué jugó Lula en Venezuela? Durante la crisis del 2002 – 2004, Brasil fue impulsor decisivo del Grupo de Países Amigos, conformado por Brasil; Estados Unidos; Chile; España y Portugal. Se suponía que el gobierno de Lula sería parte mediadora en el conflicto entre el gobierno y la oposición; pero el gobierno brasileño tomó partido en el conflicto, a favor del gobierno de Chávez. Y es que fuimos una manga de ingenuos los venezolanos, por no decir otras cosas.

Nunca entendí el doble discurso de Lula respecto a Venezuela. Y no entiendo ahora su injerencia en la crisis ecuatoriana, al declarar su Canciller Celso Amorín que la destitución de Gutiérrez es inconstitucional. Brasil, a través de Lula, pretende erigirse en el timón continental que lleva la nave latinoamericana al puerto de la izquierda buena. Pero cuidado, Lula también puede correr la misma suerte de Chávez y de Gutiérrez, pues Brasil no camina precisamente sobre un lecho de rosas.

II

Toda esta crisis socio – política me hace reafirmar mi profundo interés en los procesos de nuestros países. La crisis que hoy vive Ecuador es una cara más de la crisis general que viven nuestros países latinoamericanos, especialmente los países de la Comunidad Andina (Bolivia; Colombia; Ecuador; Perú y Venezuela).

Una vez más me ha tocado vivir un levantamiento popular, una rebelión civil, que obliga a las cúpulas políticas y militares a tomar decisiones inmediatas y muchas veces sin criterio. En estas horas críticas para el Ecuador, se ha visto el material de que estamos hechos los latinoamericanos: somos herederos de viejas glorias libertadoras pero también somos constructores de nuevos rumbos, aún cuando no tengamos claro el desenlace de esta crisis latinoamericana ni de la ecuatoriana.

Ojalá la OEA no destruya en actas y en declaraciones la gesta del pueblo del Ecuador. La Rebelión Civil de Quito, en la primavera del 2005, a pesar de que es un signo más de la crisis latinoamericana, también representa una bocanada de aire puro en medio de la contaminación y ahogo en el que están sometidos algunos de nuestros países… y sin dudas, pondrá al descubierto la madeja de intereses que privan en las relaciones entre países. Ojalá que la sensatez y no el petróleo, no los intereses de proyectos políticos continentales, no los intereses económicos locales, sea el principal soporte del Ecuador en estas horas de tensiones.

El Ecuador y los ecuatorianos se merecen un final feliz a esta crisis política.

"¡Una guerrita por el amor de Dios!"

0 Comentarios para la Caja

Siguen mis problemas de conexión (me refiero a internet, claro), justo en días que más me provoca prender la computadora y escribir todas las cosas que pasan por mi cabeza. Sin embargo, como eso no es posible, pues me toca condensar en pocos párrafos. A ver.

La muerte de alías "Raúl Reyes" (el segundo en el organigrama de las FARC), ha generado algunas respuestas por las que es bueno pasearse. No quiero ser hipócrita y decir que "lamento cualquier muerte pero..."... más bien prefiero decir que quien está acostumbrado a matar o a dar órdenes para torturar y matar no puede tener un final feliz. No podemos pretender que va a morir de viejo, no todos son tan sortarios como Fidel Castro. No me entristece ni un poquito la muerte del guerrillero, pues bastante daño hizo en vida a través de la organización que manejó.

Es muy difícil de entender la furia con que el presidente Chávez, el canciller Maduro y algunos otros funcionarios menores del chavismo (como Carlos Escarrá), han asumido la muerte de Reyes: como la muerte de un hermano, un camarada de trincheras o un compañero de tragos. Poechito Reyes, casi que dicen. Qué inhumano es Uribe nojoda, casi que escupen. "Estaban dormidos... los encontraron en ropas menores", como si el ejército colombiano hubiese tenido que avisarles para que se acicalaran un poco y no dieran ese espectáculo post-mortem de aparecer en paños menores. El que tiene razones para huir, esconderse o temer tiene que dormir con un ojo abierto, ¿no es cierto Chávez? O tal vez no dormir... ¿no es cierto Hugo?

A Chávez y a Piedad Córdova les mataron al pana. Al de los abrazos y las reuniones clandestinas en la selva, en medio de intercambio de flores, boinas y turbantes. Quizás era el pana de los buenos whiskys y uno que otro tequeño relleno de queso Roquefort, masticado a la sombra de los jardines de Miraflores.

Por eso, el minuto de silencio en Aló Presidente. Y si nos descuidamos, nos meten tres días de duelo nacional por un criminal. Por eso, la boconería y el anuncio de guerra que hizo hoy Chávez en su revista dominical.

Resteados, como en el funeral del malandro líder, salen los malandros menores (Chávez y Correa, por ahora... esperamos confiados el anuncio del malandro viejo Daniel Ortega y de los vivianes de siempre: Lula y los Kirchners), pistolas y botella de anís en mano, a movilizarse en sus motos, a hacer ruido en las calles, a vaciar al aire las cacerinas de sus armas, y a vociferar que pagarán con sangre quienes osaron matar al líder.

"Señor ministro de la defensa, ordeno que me mueva diez batallones a la frontera". Como si fuesen sus batallones personales, que solamente responden a los reflujos de sus tripas y no a recomendaciones de expertos. Como si Uribe (en quien está personalizada la guerra) pudiera asustarse porque lo amenacen con mandarle unos aviones Sukoi o unas tropas que en su vida han peleado con nadie. Como si Ecuador se va a lanzar a la aventura de una guerra, aún sin tener el presidente Correa el control político del país (apenas comienza la Asamblea Constituyente), y teniendo en su propio territorio una báse aérea estadounidense, donde está la flota aérea de guerra más moderna del continente (Base Aérea de Manta).

"Ordeno cerrar la embajada en Colombia". Gran vaina, dirán los colombianos. Gran vaina, pensamos algunos venezolanos. Como si la personalización del odio de Chávez hacia Álvaro Uribe, no hubiesen hecho inviables ambas embajadas desde hace varios meses. Como si los fuésemos a joder porque Nicolás Maduro no podrá ir más a Bogotá a exhibir su peligrosa ignorancia en las artes diplomáticas. Como si privando a los colombianos de nuestra sublime presencia vamos a ocasionarles un daño irreparable.

"Correa, te apoyamos en cualquier cosa". Como si fuese una amenaza a Colombia. Como si les dijéramos: "pilas que el pana Correa y yo somos la misma gente y si hay culebra con él, hay culebra conmigo". Como si Correa nos va a dar permiso para meterles tropas nuestras en su territorio para repeler al enemigo común (Colombia). Ahora, el presidente ecuatoriano expulsa al embajador colombiano, llama a consultas al suyo en Bogotá y lleva tropas a la frontera norte.

Mientras tanto, todo el día de hoy Chávez se ha ufanado de haberle dicho a Correa desde tempranas horas de ayer que segurito Uribe estaba mintiendo. Que si Correa me ha llamado no se cuántas veces, que si está indignado, que si "Uribe me mintió una vez más Hugo", haciendo quedar al presidente ecuatoriano como un idiota que llama a Chávez para llorarle en el hombro.

"Es el estilo de Colombia e Israel". Como si alborotando el avispero político - religioso del Medio Oriente vamos a arrastrar a medio planeta en el delirio personal de Chávez.

"Vamos a liberar a Colombia". Como si estuviésemos en el siglo XIX y Chávez estuviese soñando con entrar a caballo blanco en Santafé de Bogotá; entre una alfombra de pétalos de rosas frescas, el aroma inconfundible del café colombiano recien colado y rodeado de multitudes grannacionales.

"Uribe es un criminal y maneja un gobierno de criminales"... ¡Qué bolas! El señor del 4 de febrero, el 27 de noviembre y el 11 de abril habló.

El delirio llegó demasiado lejos. Tocará a los líderes de la comunidad internacional, más o menos estables psiquiátricamente, tratar de que los delirios revolucionarios no se nos conviertan en una terrible pesadilla para venezolanos, colombianos, ecuatorianos; y también a panameños, nicaragüenses, peruanos, brasileños, a quienes arrastraremos a una locura de proporciones épicas.

Nos tocará a todos los venezolanos asumir nuestras responsabilidades de una buena vez, despertar de la anestesia petrolera y amarrar a nuestro loco, antes que alguien más se nos adelante.

Por desgracia, está llegando la hora soñada por Chávez: la hora de la guerra con Colombia. Antes que eso ocurra, recordemos el pacto entre Miguel Otero Silva y Gabriel García Márquez ("si hubiese una guerra entre Venezuela y Colombia, MOS se pararía en la Plaza Bolívar de Caracas a gritar VIVA COLOMBIA y el Gabo se pararía en la Plaza de Bolívar de Bogotá a gritar ¡VIVA VENEZUELA!").

Está llegando la hora de organizar esa acción masiva entre quienes no queremos guerra, mucho menos con Colombia.

¡¡¡¡VIVAN VENEZUELA; COLOMBIA Y ECUADOR!!!!!