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Fenómenos naturales (Moscú y San Cristóbal)

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Dos localidades tan distantes y distintas como San Cristóbal (Estado Táchira, Venezuela) y Moscú (capital de Rusia), vivieron esta semana sorprendentes fenómenos naturales que hasta el momento no tienen explicaciones claras.

Ambos fenómenos han desatado olas de especulaciones no científicas, más cercanas a lo religioso.

Sobre Moscú se posó una extraña formación nubosa que parecía el efecto halo de algún objeto gigantesco (OVNI):

Y en San Cristóbal, el miércoles 14 se desató un tornado que afortundamente sólo dejó daños materiales, y el susto de muchos incrédulos que no creían lo que estaban viendo sus ojos.

Este es uno de los videos tomados:

Según algunos curiosos, puede notarse hacia el final del video una figura extraña en medio de las nubes. Algunos creen ver en esa formación de las nubes una figura diabólica. Yo apenas alcancé a ver una figura como de un gato regordete sacando la lengua.

Este video es sorprendente, por la fuerza del fenómeno y por la fuerza de la convicción de quien está rezando mientras vive el fenómeno:

Días extraños. Fenómenos más extraños aún. La naturaleza pareciera estar probando nuestras capacidades de respuesta ante distintos acontecimientos. Sismos; tsunamis; inundaciones; tifones; tormentas; tornados; nevadas implacables; etc.

Por suerte, la cadena de volcanes del Pacífico no se ha activado... pero mejor no invocar nada.

Gira inútil

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Luego del papelón del viernes en Bariloche en la cumbre de UNASUR, el presidente Chávez se volvió a largar del país.

Esta vez para una gira por los siguientes países: Libia; Argelia; Siria; Irán; Bielorrusia y Rusia (el norte de África, el Oriente Medio y Europa). Más que ir a estrechar lazos con esos países, cosa que de por sí es cuestionable, sino que va estrechar lazos con sus "amigotes" presidentes: Muammar al-Gaddafi; Abdelaziz Bouteflika; Bashar Al Assad; Mahmud Ahmadineyad; Aleksandr Lukashenko y Dmitri Medvédev.

Tal vez con la esperanza de algún futuro refugio, quién sabe.

La gran pregunta es ¿para qué este viaje? ¿para huír de lo que se viene encima?

Supuestamente regresará el día 11 de este mes. Cuando ocurra la llamada marcha mundial contra él, no estará en Miraflores. Cuando ocurra el sábado la marcha de la oposición venezolana, él no estará.

En la granja gubernamental hay dos opciones: o se rebelan o desatan la ira represiva que tienen guardada a la oposición venezolana.

Pensándolo bien, tal vez esa ira vengadora, represiva, aplastadora que muestran los funcionarios gubernamentales quizás no sea contra la oposición per se (o no sólo contra ella)... tal vez su destinatario sea otro, el que los insulta y veja a todos ellos.

Mientras tanto, en la granja gubernamental comienzan a susurrar.

De chofer a copiloto

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¿Quién iba a pensarlo?

¡De chofer de Metrobus en Caracas a copiloto de Zelaya en Nicaragua!

En esta tragicomedia devenida en reality show que es "El regreso de Mel" ("mañana sí que sí regreso"; "la semana que viene mejor"; "ahora voy con todo"; "mejor el sábado"; "72 horas más"), le han ordenado al canciller de Venezuela la terrible tarea de escoltar al nefasto Zelaya mientras arma su show de regreso a las tablas hondureñas.

La idea, al parecer, es rogarle a los soldados que no lo apresen y suplicarle a sus partidarios que se acerquen al lugar por donde él decida entrar, para que lo rodeen y no lo toquen.

Mientras tanto Chávez se enemista de nuevo con Uribe; anuncia más compras compulsivas de armamento a Rusia (Putin debe estar frotándose las manos); se ausenta junto a Correa de la reunión de Mercosur; en vez de ponerse los pantalones largos, arremangarse la camisa y manejarle al carro a su bufón centroamericano.

Probablemente, Chávez estará dando las órdenes por teléfono, haciendo "conference calls" a cada rato con Raúl, Fidel, Cristina, Mel, Evo, Daniel y Rafael.

Claro, siempre será mejor no estar cerca de Mel cuando lo quiera capturar el ejército hondureño... ¡que capturen a Maduro, que para eso le pago! ¡Ya entraremos en guerra para recuperar lo que quede de Maduro y de Honduras!

Siempre será mejor esperar a ver qué logran los muchachones en este nuevo capítulo de "El regreso...". Si por casualidad tienen éxito, ya habrá chance de entrar a lomo de caballo blanco -o en los hombros de Maduro- a Tegucigalpa, junto a los panas del ALBAñal.

Seguramente Telesur está allí grabándolo todo, para después mostrarnos los "detrás de las cámaras" del reality, los "bloopers", incluso las tensiones y lo temerario que pueden llegar a ser estos neohéroes.

¡Qué Campaña Admirable ni que nada! ¡Campaña Mediática Admirable la de Mel & Maduro!

Ahhhh... lo olvidaba!! para horror del ejército hondureño, junto a Mel va nada más y nada menos que Edén Pastora, el Comandante Cero!! (o el anciano de 73 años, guerrillero, que pretende revivir viejas glorias).

Claro, a estas alturas sería simplemente "don Edén". Nada de Comandante. Ya tenemos al Comandante de Comandantes, así que el viejito mejor que se guarde su título en el bolsillo y se "lo enrolle bien enrollao", como seguramente bramaría el Jefazo.

El mundo (del) bipolar

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En octubre de 1962, hace más de 45 años, el planeta entero vivió la zozobra de estar al borde del estallido de la 3era Guerra Mundial.

En Cuba, la Unión Soviética intentaba desplegar una base de lanzamientos de misiles, con capacidad para transportar ojivas nucleares y alcanzar territorio estadounidense. Aviones espías de la Fuerza Aérea de Estados Unidos fotografiaron la base de misiles, no del todo operativa en aquel entonces, y se armó el escándalo mundial.

Recordemos que en 1962 John Fitzgerald Kennedy era el presidente de Estados Unidos y Nikita Kruschev era el líder soviético. En Cuba, Fidel Castro cumplía 3 añitos de haber tomado el gobierno.


Apenas 17 años habían transcurrido después del fin de la Segunda Guerra Mundial (entre la 1era y la 2da Guerra mediaron 20 años). En 1945 cayó la Alemania de Adolf Hitler, a manos de los Aliados; mientras sobre Japón caían dos bombas atómicas que obligaron a su rendición incondicional.

A partir de entonces, los Aliados prácticamente se repartieron el mundo: Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas hicieron del planeta un lugar en que predominaban dos ideologías, dos formas de ver la vida, mientras que su poder de fuego ensombrecía la cada vez más difícil pluralidad.

Como en una perfecta regresión, después de la barbarie y retroceso cultural que significaron las dos Guerras Mundiales, el mundo entró en una etapa (por así decirlo) "adolescente". Eso se llamó la Guerra Fría.

Cuando uno es adolescente, la vida de repente se transforma en blanco y negro. Es todo o nada. Sin muchos matices, pero con mucha pasión. Sin los necesarios grises, que siendo sinceros, a veces son muy antipáticos. Odiamos o amamos.

Así, la humanidad llegó a la "bipolaridad". O al mundo bipolar, en realidad. Pero esa etapa ya fue superada. Cuarenta y cuatro años después del fin de la 2da Guerra Mundial, la misma Alemania que dividió al mundo con el nazismo, en 1989 lo reunificaba tras la caída del tristemente célebre Muro de Berlín. Cayó el Muro y con él empezó a caer ese mundo bipolar. La disolución de la URSS fue cuestión de poco tiempo.

Asistimos perplejos, sin entender mucho qué es lo que estaba ocurriendo, al nacimiento de un supuesto "Nuevo Orden Mundial" (que en el mejor de los casos apenas fue un "Nuevo Desórden Mundial"). Ahora, el tablero quedaba con un sólo gran jugador: Estados Unidos. Comenzaba así una hegemonía que ha servido para granjearse el odio de gran parte del mundo.

Mientras todo eso ocurría, en Venezuela atravesábamos una de las peores crisis de nuestra historia contemporánea. El 27 de febrero de 1989 supuso una ruptura de nuestro proyecto democrático, comenzado en 1935 tras la muerte de Juan Vicente Gómez.

Podría decirse, tal vez forzando un poco la barra, que ese 27 de febrero entramos de nuevo en el siglo XIX, para no salir... al menos hasta hoy.

De esos vientos vienen estas tempestades. Mientras el mundo avanza, para bien o para mal, en medio de fraccionamientos, secesiones, guerras tribales, genocidios, invasiones, hambrunas... pero también en medio de cierto progreso de la democracia como estilo de vida y el cerco cada vez más poderoso de la justicia global sobre los diversos genocidas que han teñido de sangre la historia, en Venezuela seguimos anclados en el siglo XIX.

Para muestra, el peligroso botón que hoy nos mostró el presidente Chávez.
Hoy, nuestro presidente ha tenido la osadía de ofrecer territorio venezolano (como quien ofrece el patio de su casa para hacer una parrillada), para emplazar armas y tropas rusas. Un día pedimos cacao al mundo y otro día prácticamente se prostituye al país con tal de alcanzar cualquier mediocre designio socialista.

Si ésto no es la tan manoseada "traición a la Patria", entonces no se qué pueda serlo. ¿No traiciona al país quien lo entrega para permitir que fuerzas armadas extranjeras pisen nuestro suelo? ¿No es lo que se le critica tanto a Colombia como al Ecuador no socialista por permitir que Estados Unidos tenga bases y emplazamientos militares en sus territorios? ¿A cuenta de qué y desde cuándo comulgamos tanto con los rusos como para tenerlos metidos en casa? ¿A cuenta de qué se bota el dinero del país para fomentar una indetenible carrera armamentista contra Colombia? ¿Y qué hay con aquella otra palabra tan manoseada como es la "soberanía"?

Tenemos un gobierno que tiene el arquetipo adolescente estampado en el alma. Un presidente que se ve como un "muchacho todopoderoso", que encima está forrado de dólares (que no son suyos pero que los gasta a placer), y que por supuesto ve el mundo en blanco y negro. Un tipo que es capaz de revivir una bipolaridad que ya no existe con tal de figurar y ser parte de "algo" en el mundo. Un gobierno criminal, capaz de ofrecer la sangre y las tripas venezolanas para ser regadas en cualquier otro país, por cualquier causa ajena a nosotros... y ahora también ofrece nuestro territorio como si no le doliera a nadie.

¿Y qué haremos para evitar ésto? Probablemente nada. O poco, para no ser tan pesimista. Una que otra declaración altisonante y ya. Hasta el próximo escándalo. O hasta que entendamos que nada que sea bipolar puede durar mucho.

Así estamos.

Venezuela, Copa y Crisis

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En medio del furor (real o inducido) de la Copa América, nuestro país permanece flotando en una crisis política - social - económica gigantesca.

El Presidente Chávez salió de gira a Rusia, Bielorrusia (o Belarús) e Irán. Un extraño periplo, justo cuando en su propio país tenía dos "obras" de las que enorgullecerse y hablar por muchas horas: el Viaducto y la Copa América.

Del Viaducto salió corriendo, dicen las malas lenguas, justo cuando un Mirage 50 de la FAV se estrelló, desapareciendo por razones obvias de los radares, lo que generó pánico en los anillos de seguridad presidenciales que creyeron que venían a "magnicidiarlo" con todo y Viaducto. De la inauguración de la Copa América, parece que hasta último momento estaba deshojando la margarita, "voy o no voy", "llevo a Evo o no" "dejo que Diego se lleve los aplausos o me los llevo yo".

Sin embargo, los reclamos de los habitantes de las zonas aledañas al Viaducto y las rechiflas el día de la inauguración son pequeños síntomas, aislados ciertamente, de una descomposición masiva que recorre al país.

Por supuesto, también es extraña la "huída" en medio de una reunión del Mercosur, cuando nuestro país (o el Presidente, más bien) ha bregado intensamente por un puestico en ese organismo, con miras a hacerlo el trampolín antiimperialista de las Américas. Pero como el pez muere por la boca, soltó la metralla verbal contra el Senado brasileño por el caso RCTV, lo que causó conmoción en Brasil.

Ahora, después de la andanada de insultos al Senado de Brasil, dicen nuestros gobernantes que no hay que disculparse con nadie, y Chávez declara que "no estamos desesperados por entrar a un viejo Mercosur que no quiera cambiar". Y remata, cual zorro que no puede alcanzar las uvas y las declara verdes, “si ellos no quieren que nosotros ingresemos al Mercosur, no tenemos ningún problema. Yo incluso soy capaz de retirar la solicitud".

En ese "yo incluso soy capaz de retirar la solicitud" está la esencia de nuestro drama nacional: un Presidente que ha personalizado todas las actuaciones del Estado venezolano, al punto que él mismo ha dicho "Yo soy la ley, soy el Estado". Eso le ha costado a Venezuela estar, ante los ojos del mundo civilizado, a merced de la cambiante bilis presidencial. Ese "yo incluso soy capaz de retirar la solicitud" significa "yo agarro mi pelota y me voy si no me quieren en este equipo"; cuando en realidad es Venezuela quien queda a la deriva: fuera de la Comunidad Andina de Naciones y fuera del Mercosur.

Por cierto, la retirada de la CAN también fue un "se me ocurrió", una decisión producto de una noche mal dormida, que ahora nos cuesta el aislamiento en nuestro propio vecindario apenas matizado por el velo de la riqueza petrolera. Quizás ahora veamos el teatro de Evo Morales y Rafael Correa clamando por el regreso de Chávez (no de Venezuela, claro) a la CAN, y la entrada triunfal del guerrero cual Parábola del Hijo Pródigo, que siempre regresa a casa.

Ese gesto, obsceno desde el punto de vista político, me recuerda otro parecido de Chávez: en medio de la Cumbre Iberoamericana del 2003, hubo un intercambio verbal con el ex Presidente de Chile, el ciertamente antipático Ricardo Lagos, a propósito de aquella estupidez diplomática de que "algún día quisiera bañarme en una playa boliviana"; como Lagos le salió respondón a Chávez, un día en medio de una declaración ante la prensa internacional dijo "a lo mejor Lagos rompe relaciones con Venezuela, no me importa". A lo que provocaba responderle: "a lo mejor a tí no te importa, pero a mí como venezolano sí me importa que se rompan relaciones con uno de nuestros socios naturales". Pero son inútiles los argumentos con quienes no escuchan y se creen la encarnación de los pueblos oprimidos del mundo entero (y más allá).

Mientras tanto, en la Rusia de Putín, aparte de visitar al hermano y a los hijos de Putín (por cierto, excelente artículo de Laureano Márquez del viernes pasado en Tal Cual), se buscan submarinos como quien no quiere la cosa. ¿Será que van a repeler manifestaciones de estudiantes con submarinos? ¿o tal vez groseramente le vamos a regalar uno a Evo para cuando tenga mar, al mejor estilo "Sierra Nevada"?; mientras que en Bielorrusia e Irán se firman convenios de los que nadie sabe mayor cosa. ¿Cuál es el aporte bielorruso o iraní para Venezuela? o al revés, ¿cuál es el aporte venezolano para Bielorrusia e Irán? ¿En qué nos beneficiamos, aparte de sacarle la piedra a Estados Unidos?

Los portazos que está recibiendo el Presidente venezolano son en atención a sus delirios y estupideces personales, pero esos portazos en la cara son para toda Venezuela y por supuesto todos los venezolanos pagamos las consecuencias. ¡Cuánto tiempo, creatividad, dinero y energía nos costará remodelar la política exterior venezolana y reconstruir las relaciones con los países socios naturales del nuestro! Hablo de Colombia; Estados Unidos; Perú; Costa Rica; México; España; el mismo Brasil. Por no hablar de los cambios profundos que habrá que hacer en las relaciones con Cuba; Ecuador; Bolivia; Nicaragua; Argentina; Rusia; Bielorrusia; Irán, y todos aquellos que han visto en Chávez al tío pasado de kilos, ordinario como buen nuevo rico, manirroto, que viene con los bolsillos llenos a comprarse el afecto de la familia.

Un país gobernado por un malcriado que sufre constantemente de insoportables pataletas, muchas de ellas en cadena nacional, nos deja a los 26 millones restantes prácticamente sin control de la vida pública. Esa falta de control de nuestro propio destino es una de las mayores pérdidas que tenemos como Nación como saldo de los últimos 10 años. La falta de control y la profunda división (casi odio) entre algunos sectores del país.

El Presidente abre la boca y cae la Bolsa o sube el dólar paralelo. El Presidente lanza gruñidos contra los medios, y se buscan subterfugios legales para traérles la cabeza de las "bestias mediáticas". El Presidente habla del 2021 y los inversionistas se espantan. El Presidente denuncia magnicidios a diestra y siniestra y el país se mueve alrededor del esquema de su seguridad. El Presidente abraza a Evo y llora por Fidel y proliferan fotos del Ché Guevara y se instaura una especie de racismo al revés (lo indígena y lo negro es lo que vale). El Presidente desprecia a quienes no lo siguen, y sus fans tratan de eliminar a los opositores como si fuesen animales.

En fin. Estamos mal. Un país no puede funcionar en medio de las crisis maníacas y depresivas de una persona. Y lo malo no son sus crisis psiquiátricas personales, sino que se ha desmantelado de manera tan brutal la institucionalidad del país que todo gira en torno a los "humores" presidenciales. Es un mal histórico venezolano que ha llegado al paroxismo con Chávez.

El segundo semestre del año se avizora muy movido para el Gobierno. Septiembre, octubre y noviembre serán "meses calientes", que nos enfrentarán nuevamente unos a otros, como el preámbulo de un decisivo y fuerte 2008.

Dios nos proteja a todos.