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Festival de la lectura

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Hace un par de semanas hubo en Caracas un Festival de la lectura o feria del libro, específicamente en la Plaza Francia de Altamira (Caracas).

Había olvidado mencionar que en el stand de la Fundación Rómulo Betancourt tuve la oportunidad de conocer a la Sra. Virginia Betancourt Valverde, hija del ex-presidente Betancourt.

Recordemos que Rómulo Betancourt gobernó Venezuela en dos oportunidades: la primera vez presidió la Junta Revolucionaria de Gobierno que el 18 de octubre de 1945 asumió el mando luego del golpe de Estado contra el gobierno del General Isaías Medina Angarita. Gobernó durante tres años (el llamado trienio adeco), hasta las elecciones de 1948, cuando resultó electo el escritor Rómulo Gallegos.

La segunda ocasión fue en el período 1959-1963, el primer gobierno electo democráticamente tras la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Betancourt es llamado el "padre de la democracia" venezolana, fue fundador del partido Acción Democrática (AD) y durante su segundo gobierno tuvo que enfrentar fuertes circunstancias: desde un atentado con una bomba, pasando por dos intentos de alzamiento militar (conocidos como "El Porteñazo" y "El Carupanazo"), hasta constantes enfrentamientos con la guerrilla de inspiración comunista.

Su hija, Virginia, publicó un libro llamado "Vida en familia (1890-1958)" en el que reconstruye distintos aspectos de la vida de la familia Betancourt en medio de la vorágine política. Un libro escrito con una prosa muy amena, en tono íntimo, que nos lleva de la mano por los principales acontecimientos de la primera mitad del siglo pasado.

Una lectura altamente recomendable para quienes estén interesados en tener una perspectiva de la historia contemporánea del país.

Doña Virginia, la autora, me comentó que el libro tuvo una intención inicial de ser un documento para las nuevas generaciones de su familia. Sin embargo, la Fundación para la Cultura Urbana se interesó tanto en su contenido que decidió editarlo como parte de la celebración de los 100 años del nacimiento de Rómulo Betancourt (1908-1981).

Simpática doña Virginia. Con una fuerza interna que se descubre en su voz y en su saludo con la mano. Una vida forjada en la lucha política familiar, la lucha de las ideas, que al fin y al cabo son las principales obras que podemos dejar como legado.

Como recuerdo, su dedicatoria del libro:

Festival de la Lectura

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I

Ayer 23 de abril, día de San Jorge (Sant Jordi) se celebró el Día Internacional del Libro. Fecha promulgada por la UNESCO para "fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor".

... desde 1996 este día 23 fue declarado el Día Internacional del Libro por la Unesco y esto lo es porque este día, el 23 de abril, coincide en ser el día de la muerte de los dos grandes: Cervantes y Shakespeare, celebrándose Ferias de libros por todos los rincones del mundo, habiendo popularizado este día internacionalmente...
El día de Sant Jordi tiene otros significados: en Cataluña es el día de los enamorados. La tradición indica que se deben intercambiar rosas y libros entre la pareja y los seres queridos.
... Es tradición que el hombre regale una rosa a la mujer y ésta un libro al hombre. Se cree que la tradición de regalar en esta fecha una rosa a la mujer amada se remonta probablemente hasta el siglo XV. Algunas versiones hacen coincidir esta práctica con la Feria de las rosas o de los enamorados que tenía lugar en Barcelona durante el verano...
II
En Caracas no se dejó pasar por debajo de la mesa el Día Internacional del Libro. Esta vez, la Alcaldía de Chacao cedió la Plaza Francia de Altamira para el I Festival de la Lectura -o una feria del libro-.
A lo largo de la plaza se dispusieron cuarenta carpas blancas, dentro de las cuales se ubican los representantes de los sellos y distribuidores: Alfa, Santillana, Planeta, Larousse, Océano, Cacao Música, Ediciones B, Norma, Fundación para la Cultura Urbana, Urano-Pomaire, Alter Libris, Gedisa, Ekaré, Fundación Francisco Herrera Luque, Banco del Libro, Playco entre otras. Pero las grandes ausentes son las editoriales estatales, como Monte Ávila, El Perro y la Rana, y Biblioteca Ayacucho, pese a que fueron invitadas, según comentó Diana López, presidenta de la Fundación Cultural Chacao.
Fuente: El Universal
Lamentable que las pasiones políticas impregnen todos los intersticios de la sociedad, al punto de auto-excluírse de participar en un evento ciudadano de importancia.
Pero más allá de eso, la Plaza se llenó de visitantes quienes fueron agasajados con una rosa, al mejor estilo de la fiesta de San Jorge.
... Más de 4.000 rosas fueron repartidas en los distintos puestos de esta feria del libro que organiza, por tercer año consecutivo, la embajada de España en Venezuela, con el objetivo de incitar a la lectura, según dijo el embajador Dámaso De Lario...
Fuente: telecinco.es
Los caraqueños debemos agradecer el esfuerzo de quienes intentan llevar un poquito de civilización a nuestras plazas y calles. No es fácil ser vehículo cultural en tiempos de restricciones y miedos. Además de la embajada española, el mérito también corresponde a Cavelibro y la Fundación Cultura Chacao.

Las palabras, los libros, la lectura, son parte del proceso civilizatorio que ha permitido la evolución del ser humano. La violencia y el caos están donde no hay palabras. Más claro aún, el caos es un "lugar" de no-palabras, de vacíos conceptuales, pues las palabras tienen generalmente un efecto organizador, edificante.

Esta pequeña feria del libro caraqueña me reconcilió, por momentos, con mi ciudad. La exposición estará hasta este domingo en la Plaza Francia.

La vida secreta de los libros

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"El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio"
(Anónimo)

Los libros tienen una vida secreta, cosa que tal vez pueda sonar extraña. De hecho, lo sorprendente no es que sea "secreta" sino que se diga que tienen una "vida". Empecemos pues definiendo o delimitando a qué me refiero con la palabra vida.

La Vida, como todo concepto gaseoso, puede reinventarse hasta el infinito. Vida, entonces, es todo aquello que puede generar, mantener, prolongar y enriquecer a cualquier otra vida.

Los libros, como poseedores de ese don de la vida, son capaces de perpetuar ideas en cientos de páginas, miles de párrafos y decenas de miles de letras. Son producto de la vida y, a veces, razón de ser de ella. Un buen libro es una conversación constante con quien lee, una historia que se entreteje con las muchas historias que cada quien ha vivido. Para llegar a ser uno de los buenos, los libros entienden la necesidad de tocar algunas fibras y satisfacer necesidades de quien los lee.

Una de las cosas que más me apasionan de los libros es su capacidad de escoger, atributo que los convierte prácticamente en una entidad humana (al menos humanizada). Los libros nos escogen, no tengo ninguna duda. Un buen libro lo es cuando nuestra alma y nuestra mente están preparadas para abordarlo, para incorporarlo... y eso no hay forma de saberlo antes de agarrar el libro y leerlo... por eso creo que ellos sí lo saben y nos escogen.

Cuando es forzada la escogencia (es decir, cuando creemos que somos los que tenemos el control y los escogemos), pronto vemos el común espectáculo del libro abandonado en el prólogo o en medio de su tercer capítulo. Y, aunque insistimos en creer que somos quienes los dejamos, más bien creo que son ellos quienes discretamente se apartan, sin alborotos, con pocas resistencias, ocultándose progresivamente entre montañas de otros libros o revistas o debajo de la ropa que se apila en medio de la silla distraída. Es la nobleza de quien sabe cuándo y cómo retirarse.


"Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran" (André Gide)

Los libros saben cómo escogernos, llegan a nosotros de formas no esperadas. No sólo nos sorprenden en la librería, también nos pueden encontrar en la biblioteca olvidada de la familia (aquella que has visto toda la vida, sin saber que ella también te ha estado viendo), te llegan de la mano amorosa de un regalo o del préstamo de aquel amigo de siempre.

Nos enamoran, nos llaman. A veces, pasan años buscándonos hasta que por fin dan con nosotros... y se produce el encuentro mágico, aquel encuentro en que las palabras y las imagenes del libro encuentran eco y alojamiento seguro en la mente, alma y corazón de quien lo lee.

¿Cómo explicar el caso de aquel libro que nos marcó la vida hace muchísimos años y que hoy en día, al releerlo, nos confunde con su opacidad? Ese es el libro que marcó un camino, señaló una ruta. Es el libro que cumplió su misión de vida y que por eso se ganó su espacio en la memoria. Es el que nos permitió crecer cuando a lo mejor más lo necesitábamos.

¿Y qué decir de aquel libro que, siendo más nuestro que nunca, fácilmente lo dejamos perder en manos ajenas? Son los libros que necesitan recorrer otras miradas, nutrir otras almas o enseñar otras mentes. Para esos libros, nos convertimos en trampolín de quien siempre fue su verdadero destinatario.

¿Quién no ha sido retado por un libro? Hay libros que sencillamente se niegan a ser leídos en determinados tiempos, que cierran sus páginas, revuelven sus párrafos y oscurecen su sentido porque no es el momento de leerlos. Hay otros que se encubren en un manto de indescifrable conocimiento nada más por miedo a ser leídos (así son los libros tímidos)

Al ser expresión de vida, son capaces de generarla y de llevarla al máximo. Por ello, el leve rumor que recorre las librerías, bibliotecas, puestos de venta en la calle y demás sitios de venta, no es más que el susurro hipnotizante, a decibeles casi inaudibles, de aquellos libros que están en trance de llamarnos y escogernos.

"Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído" (Jorge Luis Borges)

Cuando veo una librería abarrotada, me imagino (mi imaginación puede ser muy activa), a los libros sonriendo en su aparente descanso de estantería. ¡Y es que hay quienes todavía hoy creen que están allí escogiendo!


Imagen (o imaginación) del futuro: Dios quiera que, algún día, pueda vivir esta imagen en mi casa... mi hija, tratando de alcanzar un libro que sin dudas la ha escogido!