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La libretica de Diosdado

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En la cadena de radio y TV en la que el presidente reapareció ante el país, se encontraba acompañado del ministro Diosdado Cabello, del gobernador de Vargas García Carneiro, de la jefa de gobierno del distrito capital Jacqueline Farías. No vi al alcalde Jorge Rodríguez, aunque así lo reseñan los medios de comunicación.

Casi al cierre de la cadena, el presidente se volteó a decirle algo a Diosdado Cabello, una orden para que ejecutara. Me dió vergüenza ajena ver a Cabello sacándose una libretica y un lápiz para apuntar los dictados del comandante (el que dicta, ¿cómo se le llama?).


La toma de la cámara no lo ayudó. Se vió claramente cómo se retorcía en la silla para subir la pierna y poder sacar de debajo de ella la libretica y el lápiz que tenía escondidos para la labor secretarial (con el perdón de las secretarias).

Él no sabía que lo estaban pillando tomando dictados del dictador.

¡Que vergüenza señor ministro! Esa postura de sumisión -los gestos valen más- no lo ayuda en sus empeños en ser el heredero del trono presidencial.

Ojalá alguien más se haya dado cuenta y tenga el video en internet. Si lo encuentro, lo subiré inmediatamente.

Aló...¿aló?... ¿presi?

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Sigue la expectativa por la "desaparición mediática" del presidente Chávez.

Creo que tanta expectativa es culpa del mismo Chávez. ¿Quién si no él nos ha enseñado a que gobierna "en vivo", a través de la televisión? Entonces, si no aparece en TV, ergo no gobierna.

Hoy han corrido toda clase de rumores: que si el presidente está hospitalizado con gripe porcina; que si se fue a Cuba por la (nueva) muerte de Fidel; que si su ex-esposa María Isabel Rodríguez sufrió algún accidente; que si le dieron un tiro en una pata; que si le dieron unos golpes y tiene el rostro inflamado; que si está sedado desde hace dos días; etcétera.

Nada confirmado, por supuesto.

Los "líderes" del chavismo siguen desaparecidos, sin dar una respuesta unificada a los seguidores de Chávez de la ausencia de su comandante. Ausencia que en este caso es una presencia forzosa. Porque cuando encadena e insulta, se está haciendo presente. Cuando se desaparece, cuando el insulto se desvanece, igualmente se hace presente. Todo un masoquismo social, en el que los agredidos extrañan al agresor.

Pero parece que la cosa va más allá.

Recuerdo que a mediados del período presidencial de Rafael Caldera (1993-1998), el presidente se "desapareció" un par de días de los medios y se corrieron todos los rumores del mundo, hasta que reapareció jugando dominó con unos generales. Otra vez, casi al final de su período, se desapareció dos días antes de dar su mensaje anual al Congreso Nacional y se corrió el rumor de su muerte. El día del mensaje anual reapareció, cual Ave Fénix, en medio del alborozo de los "jóvenes" del entonces partido de gobierno (Convergencia), quienes entonaban: "No estaba muerto, estaba trabajando".

A los presidentes les gusta llamar la atención por su ausencia. Es una forma de estar presente, claro está.

Dicen que Fidel Castro fue ducho en estos menesteres.

La ausencia de Chávez en Venezuela, sumada a su ausencia en la toma de posesión del nuevo presidente de El Salvador, junto a la ausencia de Evo Morales, pareciera ser parte del mismo cuento. Recordemos que la OEA está a punto de discutir el reingreso de Cuba, de la forma más patética por cierto: mientras la OEA casi le ruega a Cuba porque vuelva a su seno; Cuba se deshace en insultos y, cual muchacho malcriado, dice que no volverá.

Algunos hablan de la salida inminente de Venezuela de la OEA. Y que en el nuevo tarantín bolivariano regional estaremos con Cuba y Bolivia, tratando de arrastrar a toda América Central, desarmándole el club a Insulza. Algo así como la Organización de los Pueblos de la América India o alguna vaina como esa.

Con eso, Venezuela podría terminar de violar tranquilamente la Carta Democrática Interamericana y los derechos humanos sin que anden "chillando" como cochinos las rancias oligarquías de los lacayos del imperio. Con eso, podemos cerrar, ahora sí, Globovisión, y cuanta vaina se les ocurra. Y no tenemos que calarnos a esos jefecitos de Estado de la ultraderecha de América Latina que se cuadran con Lula o con Obama o con Bachelet. Y nos dejan por fuera.

De paso, con esa meganoticia olvidaremos rapidito la vergüenza que pasamos con los intelectuales extranjeros, a quienes sometimos a los rigores del gobierno bolivariano.

Probablemente todo sea una táctica más para llamar la atención. Quien sabe. Lo cierto es que hasta el chavismo ya se enorgullece de "cuanta falta les hace mi comandante a los oligarcas". ¡JA! "No pueden vivir sin él", resuellan ufanos.

Para ver detalles de cómo se ve todo esto desde la otra esquina, ver en el site de YVKE Mundial: El Presidente Chávez siempre es noticia.

URL: http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?25586

Ojalá todo sea un truco de opereta barata; de megalómano exasperado carente de afecto; de impúdico "llamador" de atención; de "muchacho que es llorón y la mamá que lo pellizca".

Porque si esto no es así, si no es un truco propagandístico, estamos a las puertas de algo que no podemos alcanzar a ver. Estamos en el ojo del huracán que puede llevarse todo por el medio.

PD: ya salió una "versión" de la magna desaparición presidencial, proveniente de la apestosa jeta de Daniel Ortega, que dice que Chávez no fue a El Salvador por razones de seguridad. Nos lo querían matar, al soldado arañero de Sabaneta. Gracias a Dios pudo esconderse desde el sábado. Esa vida hay que preservarla... porque en vida tiene que pagar todo el daño que ha hecho a Venezuela.

"... Prende el avión, Nicolás"

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Hace escasos diez minutos, terminó una extraña cadena de radio y TV del presidente Chávez.

Lo extraño, obvio, no es la cadena en sí. Demasiadas horas de hablar paja por los medios de comunicación social. Diariamente. Ilimitadas horas de desprecio al tiempo ajeno, a la paciencia ajena. Innumerables horas de insultos, promoción de la violencia y la intolerancia. Todo proveniente del mismo personaje.


Estamos acostumbrados a la falta de respeto, al abuso presidencial.

Lo raro es que esta cadena duró sólo una hora, tiempo demasiado breve para expresar todas las magnas ideas presidenciales. Lo raro es que no dijo nada concreto (bueno, un ser humano que habla tantas horas de paja se desacostumbra a ser concreto), sino que se limitó a contarnos que se va de viaje, que está saliendo de viaje en avión prestao para Buenos Aires. Gracias Fidel, por los favores y por los aviones concedidos.

Lo raro es que el presidente se dedicó unos buenos minutos de esa estrecha hora a retar a los burgueses que agredieron al viceministro aquel del MINCI. ¿Cómo es que se llama?

¿Por qué retar a los dueños de medios otra vez? Especialmente a los de Globovisión. "Te reto a que te metas conmigo...", decía en primera persona nuestro primer malandro, dirigiéndose a un imaginario Alberto Federico Ravell, destinatario final de esa hora de sandeces.

¿Tanto le importa Ravell? ¿Tanto le duele Ravell? ¿Tanto daño le hace Ravell? ¿Hace falta desvestir en cadena nacional las miserias humanas y el culillo presidenciales?

¡Que vaina! Ojalá esa extraña cadena, en la que el presidente hablaba a cámara y parecía estar en un set solitario, pero evidentemente tenía su público, no sea un "vamos a darle muchachos!" contra Globovisión.

Ahhh... como muestra de que estaba acompañado en ese set, el comentario que hace las veces de título: "... prende el avión, Nicolás"... una versión mejorada de un "... prende el autobús, Nicolás", con el que más de una vez debe haber ordenado al canciller de la República.

Así estamos. A la deriva, como lo acaba de señalar el sociólogo Tulio Hernández.

Diosdado será el verdugo final de Globovisión.

"Sopla tempestad..."

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Alrededor de dos horas atrás terminó la alocución en cadena de radio y TV del presidente Chávez. Una cadena más, en realidad.


La diferencia es que esta cadena sí era esperada por muchos por los anuncios que en materia económica se harían. De hecho, el mismo presidente anunció que sería alrededor de las 3 pm, pero finalmente ocurrió cerca de las 7 pm.

Por cierto, toda una oda a la improvisación la alocución. Decisiones de última hora, firmas de decretos en medio de la cadena, noches sin dormir para terminar la tarea y la fastidiosa retahíla contra la oligarquía, los medios y los pitiyankis.

Estos fueron, a grandes rasgos, los anuncios:
  • Reformulación del presupuesto de la Nación para el presente año. Recordemos que la Asamblea Nacional (de mayoría absoluta chavista) elaboró el presupuesto con base en un ingreso promedio del barril de petróleo de US$ 70,00. Ahora, se propone reestructurar el cálculo con US$ 40,00 promedio del precio del barril.

  • Eliminación del "gasto suntuario" del presupuesto: remodelaciones, nuevas sedes, publicidad innecesaria, regalos corporativos, agasajos, renovación de plataformas tecnológicas, viajes al exterior, etc...

  • Topes en las remuneraciones (sueldos) de los funcionarios de alto rango del Estado.

  • Incremento del IVA: de 9% a 12%.

  • Incremento de la deuda: de BsF. 12 mil millones a BsF. 34 mil millones (+ 22 mil millones).

  • Otorgamiento de divisas: cero para algunas importaciones "suntuarias".

  • Centralización de las tesorerías corporativas públicas (¿?)

  • Estatización del Banco de Venezuela.
En realidad, nada nuevo. Más bien es la profundización de las medidas de siempre. No se atreve Chávez a aumentar el precio de la gasolina. No se atreve a aumentar impuestos relacionados con el uso de la banca comercial. No se atreve a devaluar formalmente la moneda.

Pero lamentablemente, los anuncios no frenarán la inflación, ni la escasez de ciertos productos, ni aumentarán el empleo ni atraerán inversión foránea.

II

Casi al final de la alocución, Chávez refirió un pasaje de una obra de Shakespeare (La Tempestad), diciendo algo así como: "sopla tempestad, que tengo espacio para maniobrarte"... en una típica reacción fantasiosa ante los "elementos". Parecido al dicho atribuído a El Libertador luego del terremoto de 1812 (aquella ridiculez de "... si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca..."), repetida por Chávez en medio de la tragedia de Vargas en 1999.

La obra no dice exactamente esas palabras... claro, las traducciones pueden llevarnos a equívocos. Pero no sabría decir si la intención de Shakespeare fue transmitir un optimismo suicida ante los embates de la naturaleza. Lo más cercano que encontré fue esto al comienzo de la obra:

CONTRAMAESTRE
¡Ánimo, muchachos! ¡Vamos, valor, muchachos! ¡Deprisa, deprisa! ¡Arriad la gavia! ¡Y atentos al silbato del capitán! - ¡Vientos, mientras haya mar abierta, reventad soplando!
De todos modos, siendo la interpretación libre para cada quien, es una metáfora que Chávez ha venido repitiendo a lo largo de los últimos diez años, lo cual es ya un hecho psicológico importante sea cierta o no la cita a la obra.

En la Asamblea Nacional, en medio de un discurso por el primer año de gobierno (02 de febrero, 2000):

"... Yo recuerdo la manera como terminé mi discurso el día que visité la Asamblea Nacional Constituyente instalada, creo que fue el 5 de agosto, el 3 se instalaron ustedes, pero yo viene creo que dos días después. Sí, creo que fue aquí al lado.

Recuerdo que terminé aquellas palabras citando una de las tragedias de Shakespeare, “La tempestad”. Aquél capitán y marineros que fueron sorprendidos por la tempestad en alta mar y el viento soplaba muy fuerte y el capitán le dice a los marineros, los levanta y los impulsa y ¡vayan, marineros, rápido, cada quien! ¡Usted, amarre la vela! ¡Usted, a su sitio, todos a sus puestos! ¡Vamos! Y los empuja y corre por todos lados el capitán y cuando él ve que tiene a todos los marineros en su lugar se voltea y le da la cara al viento fuerte y le dice: ahora, sopla tempestad que tengo espacio para maniobrarte.

Creo que terminé diciendo: “Ahora sopla tempestad que tenemos Constituyente para maniobrarte”.

La tempestad sigue soplando, pero cada día nosotros estamos más como el marinero de Shakespeare. “Sopla, tempestad”, podemos decir todos. “Sopla viento fuerte...”, como decía Miguel Ángel Asturias, que tenemos, ahora no Constituyente nada más.

¡Sopla tempestad!, que tenemos nueva Constitución, que tenemos una nueva República, que tenemos un nuevo Estado naciente, que tenemos pueblo, que tenemos Fuerza Armada unida con el pueblo, que tenemos coraje, que tenemos moral y que tenemos disposición para maniobrarse. ¡Sopla tempestad, por donde quieras soplar! (Aplausos) ¡Sopla por el frente, sopla por la retaguardia, sopla a estribor, sopla por babor, sopla, si quieres, por todos los sitios al mismo tiempo, que aquí hay hombres y mujeres para maniobrarte y para triunfarte!

Creo que esa es una realidad hoy, podemos repetirla por todas partes.


Cuando soltó aquellas perlas gramaticales respecto a la victoria de la oposición del 2 de diciembre de 2007 ("victoria de mierda..."), también dijo:

"... Golpea imperio que aquí hay para aguantar. Sopla tempestades que tengo espacio, pueblo y militares patriotas para maniobrar imperio, tempestades, oligarquía apátrida. Golpea cuantas veces quieres, golpea..."
El eterno recurso del voluntarismo, del yo mismo soy, no-sé-cómo-pero-sí-puedo, rasgo de inmadurez no sólo del gobernante sino también de los gobernados que aplauden tamaños absurdos.

Quien siembra vientos violentos no puede sino cosechar la peor de las tempestades. Y no habrá voluntad ni palabras mágicas que puedan torcer el rumbo de la verdadera tragedia que se viene.

Abuso indefinido

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El presidente Chávez está hablando en "cadena nacional de radio y TV" desde hace más de seis horas.


COÑO, SEIS HORAS!!!!!!!!!!!!!!!!!

Estamos hablando de 360 minutos.

Si pensamos que una jornada laboral dura 8 horas, este señor llevaría el 75% de dicha jornada hablando pendejadas.

Si pensamos que una película más o menos larga dura 2 horas, este señor lleva 3 funciones seguidas hablando pendejadas.

Si pensamos que un capítulo de una novela dura en promedio 1 hora, este señor lleva 6 capítulos seguidos hablando pendejadas... la transmisión de una semana!

Seis horas en las que el presidente, en vez de trabajar y dejar trabajar a los sinvergüenzas que lo acompañan en la Asamblea Nacional -vicepresidente, ministros, diputados y algunos más-, prefiere hablar... en un vano intento por intentar hacernos creer que ha hecho muchas cosas.

"Mientras más hablo, significa que más hago"... con esa premisa pareciera funcionar su esquema mental. Entonces, más se presiona para hablar. Además, hace rato se dió cuenta que puede utilizar el tiempo de los demás -los sinvergüenzas acompañantes- como elemento de castigo. Se burla. Dice que será breve. Se ríe. En verdad, es un castigo.

Basta verle la cara a los que tienen seis horas dando vueltas y acomodando bien esas nalgas en las poltronas de la Asamblea Nacional. Está bien quedarse... pero quedarse y encima sonreírle los chistes malos al presidente es el colmo de la sinvergüenzura.

Va camino a las 7 horas...

"... fíjense esta idea que se me ocurrió un día..." ... así acaba de empezar otro de los tantos cuentos de camino que le ha metido a los venezolanos... hablando de esclavitud... como si no tuviese a sus diputados en la misma o peor situación.

Así estamos.

¡Así dijeron!

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"... Yo les doy mi autorización al PSUV, al pueblo venezolano, para que inicien el debate y las acciones para lograr la enmienda constitucional y la reelección del Presidente de la República, y estoy seguro que ahora sí lo vamos a lograr...

... Yo estoy listo y si Dios quiere y me da salud para estar con ustedes hasta el 2019, hasta el 2021..."


Como siempre, cuando debe hablar de los demás, el presidente Chávez termina hablando de sí mismo y para sí mismo. Durante el acto de juramentación de Jorge Rodríguez como alcalde del municipio Libertador de Caracas, en cadena nacional, en vez de hablar de la basura, el tráfico y la inseguridad, Chávez habla de su reelección indefinida y de que quiere estar 11 o 13 añitos más en la presidencia.

Siempre lo ha dicho el profesor e historiador Manuel Caballero (y muchos otros analistas políticos), el verdadero y único motivador del presidente no es la pobreza o la salud o la revolución. Lo único que mueve al Comandante es la perpetuidad en el poder, al mejor estilo del padre político Fidel Castro, y de Juan Vicente Gómez (aunque él se sienta más cercano al Cabito de proclamas inflamadas, Cipriano Castro).

Todo, finalmente, confluye en el mismo punto: las ganas de mandar para siempre sin que nada más importe. Como si no tuviese diez años gobernando, como si necesitara 13 más... ¿o por qué no 22 años más, hasta el 2030, como más de una vez asomó?

Fatalidades y cursilerías

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El accidente aéreo ocurrido el día jueves en el estado Mérida, en el que murieron 46 personas, nos ha impactado a todos.

Siempre estas noticias son malas. Y según entiendo, noticias de accidentes aéreos hemos tenido once (¡11!) en lo que va de año en nuestro país. Aventurar hipótesis es malo, pero peor es esperar el próximo accidente para tomar alguna acción.

Por esas casualidades de la vida, de esas que pueden ser espeluznantes, que pueden ser un aviso o apenas un llamado de atención en la vida, el día anterior me había montado en un avión con cuatro compañeros de trabajo. El martes en la noche, de Maiquetía a Barquisimeto, y el miércoles en la noche, de Barquisimeto a Maiquetía.

En esos viajes, así como en otros recientes en la misma ruta pero en diferentes aerolíneas, advertí el deterioro de los aviones. Ahora bien, es cierto que el pasajero apenas puede darse cuenta del deterioro de asientos, baños, espacios para maletas, equipos de emergencia... pero el deterioro peligroso está en los equipos, motores, hélices, tren de aterrizaje y demás artilugios de las aeronaves; es decir, en todo aquello que no podemos ver ni revisar.

Con vergüenza, recordé que en Ecuador, país al que lamentablemente una buena parte de los venezolanos ve con cierto desprecio (digo lamentablemente, porque tres años de mi vida los pasé en Quito y comprobé lo diferente que es nuestra percepción a la realidad de ese país), el negocio aéreo "doméstico" -nacional- está bien desarrollado. El puente aéreo entre Quito y Guayaquil, la alta demanda de los viajeros y la creciente modernización del país, han obligado a las principales líneas aéreas (TAME; AeroGal y recientemente VIP) a actualizarse, lo cual incluye aviones nuevos y más seguros.

Lamentablemente, algunos de los aviones de nuestras líneas aéreas nacionales, no cumplen requerimientos mínimos de seguridad. Y eso no es noticia. La noticia, por desgracia, son las muertes de las cuarenta y seis personas.

Paz a las almas de las personas fallecidas y resignación a los familiares y amigos.

II

Mientras el país pasaba el trago amargo de la noticia, al presidente Chávez no se le ocurrió otra cosa que hacer una cadena nacional de varias horas, para responder a un titular de prensa del matutino Últimas Noticias.

A la tragedia aérea le dedicó apenas un par de minutos. A las glorias de su sistema de salud, le dedicó el resto del tiempo. A Chávez lo sacudió un titular que decía: "Salud en coma por falta de real".

Volvió con el estribillo de la guerra mediática, o como también la llaman, de "cuarta generación", con los ataques a los dueños del medio ("oligarcas"), al director Eleazar Díaz Rangel (probado chavista), y al diario en general, al cual volvió a llamar "Últimas Mentiras". Como siempre, tratando de hacerse el gracioso y tratando de darle giros al lenguaje para causar impacto. Tanto fue el asunto, que Últimas Noticias decidió al día siguiente darle la portada al presidente y su respuesta.

Se hizo el gracioso también con el "cantante ese, creo que es español... no se cómo se llama", Alejandro Sanz y a Fito Páez, a quienes invitó a cantar y decir lo que quieran en Miraflores ("señor Alejandro Sanz, venga a cantar a Miraflores, si quiere le presto la Plaza Bicentenaria para que venga a cantar")... como si esa vaina fuese suya y sólo él decide a quien le "empresta" o no la Plaza.

Para rematar ese tema, a propósito de los apoyos varios recibidos por el cantante Sanz, el ministro del poder popular para la "curtura", Francisco Sesto, conocido por sus panas como Farruco, escribió una carta abierta al cantante Joan Manuel Serrat. Pues bien, la carta es un canto a la cursilería y a la jalada masiva de testículos presidenciales con la pretensión de explicar que el gobierno en jamás de los jamases censuró, censura o censuraría a Alejandro Sanz. Que él está equivocado. Que el gobierno de Chávez es lo más abierto a la cultura que existe.

Transcribo la carta y, en negritas (no hay forma de llamarlas letras afrodescendientes), los raptos de cursilería, y por qué no, de "mariconería soft", que deja deslizar el ministro. ¡Ay barquilla!


Caracas, 20 de Febrero de 2008.

Querido amigo:

Permíteme que te llame de esa manera porque de verdad lo eres, aunque no lo sepas. Tus canciones, la imagen de tu sencillez y tranquilidad de espíritu, así como la referencia del compromiso tuyo con una visión incluyente del mundo, han sido algo importante en mi vida, como lo ha sido en la vida de muchas personas que me rodean.

Además somos, por así decirlo, de la misma camada. Pues yo nací en octubre y tú en diciembre de 1943. Viejos camaradas a distancia, uno de ellos sin conocer al otro, en una relación asimétrica.

La primera noticia tuya la tuve, creo, a mediados de los sesenta, a través de un disco de 45 revoluciones con canciones en catalán. Me acuerdo todavía de Les Sabates: "Quanta gent que passa amb l'ull sorrut!..Quanta gent l'esperança ha perdut!.". Y luego te fui siguiendo a lo largo de estos cuarenta y tantos años, comprando casi todos los discos que sacabas y asistiendo a tus conciertos. El último fue el que nos ofreciste en Caracas en noviembre pasado, junto a ese otro gran amigo y camarada (aunque él tampoco lo sepa) que se llama Joaquín Sabina. Acudí como un espectador más, entremezclado entre el público al que pertenezco. Aún siendo ministro del poder popular para la cultura, no hice ningún esfuerzo por saludarte ni por hacerme notar. Tampoco estuve en los lugares preferenciales. En ese momento yo era únicamente un espectador agradecido por el hermoso regalo que nos estaban dando Serrat y Sabina. Y lo cierto es que lo disfruté bastante.

Hoy, sin embargo, una piedrecita se me metió en el zapato causándome una molestia que me impulsó a escribir esta carta. Acabo de leer una noticia en un periódico caraqueño con fecha 14 de febrero, en la que se comenta que entre los firmantes de la carta de solidaridad con Alejandro Sanz, aparecen tu nombre y el de Joaquín Sabina.

No me incomoda ni puedo criticar, ciertamente, la solidaridad entre colegas. Es natural y comprensible. Lo que me preocupa es que puedas haber firmado esa carta a la luz (o a la sombra) de la campaña mediática nacional e internacional que, desde hace años, se ha desatado contra nosotros, pueblo y gobierno de Venezuela.

Yo quiero explicarte bien este caso. Por un lado, para que conozcas la verdad. Y por el otro para poder seguir disfrutando de tus canciones sin sentir un mal sabor, una amargura, en el alma. Es por mí, por quien lo hago. Perdóname esa. Lo primero que debes saber es que el incidente Sanz se produce en un momento en el cuál el Poliedro de Caracas acababa de cambiar de manos. Hasta entonces el Poliedro era una fundación adscrita al Ministerio de la Cultura y en esos días, se había concretado su adscripción al Ministerio de Educación Superior. De manera tal que todo en el Poliedro estaba en revisión profunda para adecuarlo a unas nuevas funciones, analizándose desde su razón de ser, hasta la propia organización gerencial. Ese es un dato importante del asunto.

Fue en esos días cuando, ante la solicitud de una determinada compañía productora de espectáculos, la nueva autoridad decide no darle el visto bueno a la presentación de Alejandro Sanz en el Poliedro.

Debe quedar claro que en ningún momento se censuró su presentación, ni se le impidió presentarse en otro lugar ni, mucho menos, se le negó la entrada a Venezuela. Ningún tipo de prohibiciones. Sólo dificultades para usar un espacio, el Poliedro. A partir de allí comenzó el tsunami mediático a tergiversar las cosas. A mentir descaradamente, como es su costumbre. Pero eso no es nada para nosotros. Lo vivimos todos los días. El caso es que muy pocas semanas después se superó el incidente y se autorizó la presentación de Alejandro Sanz en el Poliedro de Caracas. Eso es historia documentada.

Pero, en un cierto momento, habiéndose comenzado incluso a vender las entradas, al cantante ya no le pareció interesante o conveniente venir a Venezuela. Desconozco las razones por las que no quiso actuar aquí. Comenzó entonces a improvisar excusas. Dijo que ninguno de los grandes hoteles de Caracas quería darle alojamiento, cosa que de inmediato fue desmentida públicamente por el Meliá Caracas, el Embassy Suites, el Tamanaco y el Eurobuilding. Poco después salió en televisión con una camiseta en inglés insultando soezmente al Presidente Chávez. Y desde este lado para no quedar en desventaja, la Cámara Municipal del Municipio Libertador declaró a Alejandro Sanz persona no grata. Bueno, la vida es así. Donde las dan, las toman.

Y luego, como en un coro bien dirigido, comenzaron a aparecer en todo el mundo las voces contra la censura en Venezuela, involucrando en la crítica al propio Presidente Chávez que, me consta, no tenía arte ni parte. Hoy mismo salen dos entrevistas a Fito Páez, en su paso por Caracas. En El Nacional dice: "Chávez no tolera la disidencia, es intolerante. Uno tiene derecho a pensar, hacer y decir lo que quiera, mientras eso no afecte a los demás". En El Universal declara: "Chávez debería meterse con gente más pesada, como yo".

Bueno, la verdad, Joan Manuel, es que ni Chávez ni nadie aquí se mete con los intelectuales, ni con los artistas ni con ninguna persona en particular por sus ideas o sus creaciones. Yo no estoy seguro de poder calificar a Venezuela como el país más libre del mundo, pero de lo que, sí, estoy seguro, es que éste es un país tan libre como cualquiera pueda serlo. Y desde luego mucho más, por ejemplo, que los EEUU o que la propia España, donde a cada rato, y tú lo sabes, se cierra o se multa un periódico, se prohíbe un partido o se enjuicia a unos muchachos por quemar una fotografía en público.

Yo puedo jurar y juro, como Ministro del Poder Popular para la Cultura y como ciudadano, que en nuestro país la libertad de creación, de opinión y de información es absoluta, sin otro límite que el de las propias leyes. No conozco aquí, en esta época, ningún ejemplo de censura por parte del Gobierno. Esto es un hecho que cualquier visitante o, incluso, cualquier usuario de internet que no crea en chismes y vaya a las fuentes, puede constatar. Basta con leer los periódicos (para muestra las entrevistas de hoy a Fito Páez, el peso pesado) o sentarse por unos minutos ante un canal de TV tan venenoso como Globovisión.

Y por último ¿sabes una cosa?: si algún funcionario público pudiera cometer un error de ese tipo en algún momento, esa persona no sería precisamente el Presidente Chávez. Nunca él. No va con su naturaleza. A Hugo Chávez, como persona y como político, le gusta jugar limpio y ganar en buena lid. Es fuerte en la batalla de las ideas, sin otorgar concesiones innecesarias a la retórica académica o cortesana, pero dentro de la confrontación no hace trampa, no mueve las fichas, no compra al árbitro, no le amarra las manos ni la boca a nadie. Lo digo con propiedad, porque lo conozco, creo, bastante bien. Y este es otro dato del asunto.

De modo que así están las cosas.

Yo me saqué una piedrecita del zapato escribiendo esta carta y, si no hay novedad, podré seguir escuchando tus discos, queriéndote y admirándote, como siempre lo he hecho. Y lo mismo con Joaquín Sabina.

Vaya un saludo cariñoso para los dos.

Farruco Sesto



Bueno, ojalá no tenga más "piedrecitas" guardadas por ahí el cursi ministro de la "curtura".