Si no fuésemos una sociedad de mamadores de gallo; si no estuviésemos tan estrepitósamente centrados en la borrachera del presente (que sólo augura un ratón descomunal en el futuro); tal vez tuviésemos tiempo y cabeza para dar un vistazo al mundo y pensar en los retos que se tienen por delante.
Uno de esos retos, sin dudas, es el de la alimentación de la población humana. Un reto para la próxima década, la del 2010 al 2020. Un reto que no se responde con declaraciones vacías o simples como la de la "soberanía alimentaria", una respuesta visceral ideológica más que práctica.

Nadie, que yo sepa, montó en el techo de su casa un gallinero para garantizar el autoabastecimiento. Para eso se crearon estructuras profundamente burocráticas: la red Mercal y la red PDVAL que han empeorado más la situación de abastecimiento.

Más información: http://www.verticalfarm.com/
Claro que lo de los gallineros era una propuesta demasiado ingenua y desfasada: nada de tecnología; nada de producción masiva. El gallinero era la vuelta al conuc

Nadie se atrevió a decirle al presidente que si bien su intención pudo haber sido correcta, la implementación que se proponía era absurda.
Nadie, por desconocimiento o por miedo, se atrevió a decirle que había cosas parecidas pero modernas en el mundo.
El miedo y la ignorancia forman un temible coctel de incompetencias.
Es la tragicomedia del chavismo: la palabra deviene en política de Estado y la política de Estado mal implementada degenera en chiste y mamadera de gallo.
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