Cambiar para seguir igual

El país se ha convertido en los últimos meses en una olla de analistas que intentan descifrar/ desmenuzar/ entender/ comprender/ deshilachar/ masticar/ digerir/ descomponer/ discernir/ aprehender/ asimilar cada discurso que suelta el presidente venezolano.

Ciertamente, no es nada nuevo. Un país en el que el gobierno es en extremo personalista, no puede sino estar atento a cada parrafada que suelte por la boca su presidente. Chávez, enamorado de su propio y distorsionado reflejo y del eco de su voz, ha trastocado el significado de las acciones de gobierno, transformándolas en ríos discursivos, excelentes para el análisis, pero demasiado pobres para gobernar.

Sus seguidores, los que realmente lo quieren y los que sólo se aprovechan, han quedado reducidos a una triste versión de la mitológica ninfa Eco, quien enamorada de Narciso e ignorada por éste, se debilitó casi al punto de desaparecer.

...Eco merece una disgresión. Su alegría y parlachinería cautivaron a Júpiter; sorprendidos en adulterio por Juno, castigóla ésta a que jamás podría hablar por completo; su boca no pronunciaría sino las últimas sílabas de aquello que quisiera expresar. Pues bien, viendo Eco a Narciso quedó enamorada de él y le fue siguiendo, pero sin que él se diera cuenta.

Al fin decide acercársele y exponerle con ardiente palabrería su pasión. Pero... ¿Cómo podrá si las palabras le faltan? Por fortuna, la ocasión le fue propicia. Encontrándose solo el mancebo, desea darse cuenta de por dónde pueden caminar sus acompañantes y grita: "¿Quién está aquí?" Eco repite las últimas palabras "... está aquí".

Maravillado queda Narciso de esta voz dulcísima de quien no ve. Vuelve a gritar: "¿por qué me huyes?" Eco repite: "... me huyes". Y Narciso: "¡juntémonos!". Y Eco: "...juntémonos". Por fin se encuentran. Eco abraza al ya desilusionado mancebo. Y éste dice terriblemente frío: " No pensarás que yo te amo..." Y Eco repite, acongojada: "...yo te amo". "¡ Permitan los dioses soberanos -grita él- que antes la muerte me deshaga que tú goces de mí!"


Vemos como, en un eterno retorno, la política venezolana puede ser expresada en parte con los arquetipos de Narciso y la ninfa Eco. Narciso, enamorado de sí, condenado a no sentir pasión más allá de su nariz; la ninfa Eco, enamorada de Narciso, condenada a languidecer repitiendo las palabras que escucha. Más claro, imposible.

Sin embargo, nuestro Narciso llanero no sólo se ha dedicado a verse el ombligo, verse distorsionadamente y ver la realidad de forma distorsionada; sino que ha obligado al resto del país a distorsionarse con él (o a escindirse de tal manera que sea imposible e innecesario entender lo que ocurre).

Decía un cántico de los años del odio (2002 - 2003): "Chávez los tiene locos... Chávez los tiene locos"; con el que los seguidores de la revolución aturdían -y hoy no me cabe duda que también se aturdían a sí mismos -de manera infantiloide al resto del país.

Hoy, habría que cantar:

"... Chávez los tiene locos... Chávez los tiene locos..." ¿A sus seguidores?
"... Chávez nos tiene locos... Chávez nos tiene locos..." ¿A ellos y al resto del país?
Son difíciles de entender y tragar los cambios discursivos del presidente Chávez. La novedad es el corto espacio temporal entre opiniones y decisiones opuestas. Avances y retrocesos constantes. Tomas de decisiones y retiro de las decisiones tomadas. Hoy dije blanco y mañana negro, sin pasar por el gris y sin ruborizarme. Pa´lante y pa´trás. Como quien va derechito para la tumba pero puede retrasar la llegada, mas no evitarla.

El tango que tiene bailando con el presidente Uribe desde hace un año es vergonzoso. Hoy te insulto, mañana te ofrezco mi corazón. Parecen cosas de novios adolescentes despechados.

El tema de la beligerancia de las FARC, que ha resultado prácticamente el epitafio del movimiento terrorista y de quienes lo han apoyado abiertamente (Chávez, Rafael Correa y Daniel Ortega... Evo Morales; los Kirchner y Lula han jugado más inteligentemente en este aspecto). Las FARC recibieron el apoyo mortal de Chávez. Su tabla de salvación se convirtió en la puntilla que necesitaban para salir del mapa. La torpeza de mediar y pedir la beligerancia de estos grupos abrió la Caja de Pandora llena de demonios que no volverán a su lugar de origen.

Parece una "estrategia" conjunta de las FARC; Ecuador y Venezuela esas supuestas desvinculaciones públicas. Eso de que Chávez y Correa pidan, cada quien por su lado, la desmovilización de las FARC; eso de que las FARC contestaran a Chávez con un comunicado "respetuoso" pero como marcando una pequeña distancia; eso de querer reanudar las relaciones entre Colombia - Ecuador y Colombia - Venezuela después de la cascada de insultos; todos esos movimientos parecen indicar la capitulación del chavismo nacional e internacional ante la evidencia demoledora de las relaciones carnales de nuestros países con los terroristas de las FARC.

Todo eso, a riesgo de dejar colgado de la brocha a un montón de "ninfas Ecos" que no han hecho sino repetir cual loros el guión mirafloriano. Debe ser difícil y angustiante para un chavista, de esos de corazón, tener un discurso o una parrafada acorde al humor presidencial. Vivir pendiente de lo que dice el presidente, es terrible, es una vida vacía, sin propósito alguno...hasta que las personas se cansan, se desilusionan y nos muestran la cara del despecho que suele ser muy duro cuando ha habido amor.

Las ninfas Ecos locales, venidas a menos por supuesto, con el tema de las FARC, de la Ley de Educación, de la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia, de las peleas con Colombia, del tema económico, del tema VTV - Globovisión; tema candidaturas regionales del PSUV; etc, son: Müller Rojas; Carlos Escarrá; Ramón Rodríguez Chacín; el director de la DISIP Henry Rangel Silva; el ministro de defensa Gustavo Rangel; el vicepresidente Ramón Carrizales; Izarra; William Lara; José Vicente Rangel; Francisco Arias Cárdenas; Adán Chávez; Argenis Chávez; Nicolás Maduro; Cilia Flores; Vielma Mora; Acosta Cárlez; Freddy Bernal; Juan Barreto; y muchos otros que escapan a mi memoria en este momento.

¿En qué está pensando Chávez? ¿En descabezar a los incondicionales que no pueden aguantarse la lengua y que no son capaces por cobardes de hablarle claro al jefe? ¿Quiere barrer de un plumazo con todo el "plomo en el ala" que representan estos personajes?

Si Chávez planificó todas estas idas y venidas, es un desastre nacional, porque nos reconfirma que es un hombre al cual no le interesa el destino de la Nación sino el suyo. Con tal de tener oxígeno hasta noviembre, cualquier cosa podría parecerle válida. Incluso negar el socialismo, si con eso mantiene algunas gobernaciones.

La historia de diez años nos dice que estos cambios no nos deben angustiar más de la cuenta. Que todos estas idas y venidas son parte de la cultura del malandro local, que cuando le salen respondón se queda sin respuesta y se pone mansito por unos días hasta que sus incondicionales comienzan a perderle el respeto por ablandarse. Allí, nuevamente, agarra aire y se "restea" hasta la próxima.

El malandro que se enconcha un tiempo mientras lo están buscando la autoridad, es la mejor imagen que tengo para estos momentos a los cuales Chávez nos tiene acostumbrados.

Entonces, será hasta el próximo insulto y anuncio de radicalización.

Mientras, la inflación va por casi 13%, la más alta del continente; los índices delictivos aumentando, aunque el ministro Rodríguez Chacín se felicite porque un lunes no mataron a nadie; las patéticas muestras de debilidad ante motorizados y transportistas y el frenazo general del crecimiento económico, solamente auguran meses difíciles por venir.

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