¡Así dijeron!

"... Evo, no dejaremos que el pasado vuelva. Sabemos bien como son esas elites; cuenta con el total respaldo de los gobiernos y los pueblos latinoamericanos que no permitiremos otro Pinochet en América Latina, no permitiremos la balcanización...


... la oligarquía santacruceña nunca se ha sentido parte de Bolivia... como la oligarquía guayaquileña, lo que quiere es separatismo y sigue boicoteando y ya hay muertos...

...Cuidado Guayaquil, eso es lo que busca la oligarquía guayaquileña..."

Suena el mismo bolero. Otro que pretende meterse en el drama interno de Bolivia echando leña al fuego. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, forma parte de un episodio más de este melodrama cursi-andino en el que estamos por las extrañas relaciones que sostienen los presidentes entre ellos.

Faltan más capítulos. Falta el señor de Nicaragua, Daniel Ortega, quien seguramente mañana hará alguna declaración trepidante, altisonante, etílica.

Por cierto, cuando Ecuador -alentada por Chávez- rompió relaciones diplomáticas con Colombia por el bombardeo al campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, el payaso nicaraguense hizo lo mismo, mientras el de Venezuela hizo un amago retirando embajador y personal diplomático y llevando tropas -y tripas- a la frontera. Ahora, Bolivia -alentada por ya sabemos quién- expulsa al embajador de Estados Unidos, esta vez es Venezuela quien la sigue, mientras aguardamos la reacción de Nicaragua.

Definitivamente, esos cuatro pretenden amargarle la vida a todo un continente. ¿Es que no somos capaces de contenerlos a ellos?

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