La buena publicidad

La buena publicidad se apropia de situaciones humanas -sentimientos, ideas, sensaciones, deseos, pensamientos, necesidades, etc-, generando una conexión inmediata con quien la ve. Lo comenté en algún momento, la buena publicidad es un encuentro de pasiones... la pasión de quien tiene algo bueno que decir y la de quien tiene alguna necesidad o deseo por satisfacer.

Es como una "conversación" sin palabras. A todos nos ha pasado eso de sentirnos conectados con alguien de tal manera que no hacen falta palabras para saber qué piensa o siente. Esa es la buena publicidad, la que comunica con poco, la que encuentra en lo cotidiano la expresión más cercana a la perfección, la que en su sencillez revela una profunda complejidad y conocimiento del otro.

La siguiente campaña publicitaria de Impulse me recuerda algunos de estos aprendizajes. Impulse ha sido una marca asociada tradicionalmente al amor, al arrebato pasional, a un tipo de amor con el que algunos a lo mejor sueñan. Pero ese amor casi no existe. El amor como experiencia íntima y como experiencia social, como tantas cosas en la vida, transmutó y dejó de lado el idilio para aterrizar en el terreno fangoso de la realidad.

Estos comerciales dan cuenta del giro que dió la marca y cómo se conecta con sus consumidoras de hoy, en el mundo de hoy:



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